Los “chupa-tarjetas” asechan en los bondis

Se hacen pasar por pasajeros sin crédito. Piden un plástico prestado, pagan el boleto al pasajero comedido, pero devuelven una tarjeta que no sirve.
Los robos arriba del colectivo no son ninguna novedad en los urbanos de Córdoba. Pero ahora apareció un “nuevo cuento del tío” que termina por quedarse con el crédito de las tarjetas de muchísimos usuarios comedidos. Los integrantes de esta banda delincuente sube en las zonas rojas de la ciudad y siempre aseguran tener problemas con el plástico, por lo que piden crédito a los pasajeros del interior de la unidad. Se los que se conocen como los “chupa-tarjetas” o los nuevos punguistas en el transporte.

El ingenio para hacerse de lo ajeno no tiene límites: los choferes advierten que hay quienes se aprovechan para “quedarse” con las tarjeta con carga de los usuarios más solidarios.

La acción la llevan adelante desde el mismo momento en que el “supuesto” pasajero sube al colectivo. Abordan el ómnibus en los barrios más alejados del Centro y en sitios peligrosos. Cuando intentan pasar el plástico para obtener el boleto, la máquina le indica dificultades en la tarjeta. Otras veces, el delincuente manifiesta que no consiguió crédito en el quiosco de su barrio. Así, pide la colaboración de alguna persona que venga viajando. Como corresponde, le paga al gentil pasajero los 3,20 pesos equivalentes a un viaje, a cambio de que el usuario le preste la tarjeta. Y en ese momento se da el trueque. El “chupa-tarjeta” rápidamente se dará por agradecido y le devolverá al vecino comedido un plástico con igual imagen, pero sin ningún crédito cargado.

Esta maniobra fue advertida varias veces por choferes de la empresa Coniferal, principalmente en la línea C7. Esto mismo lo contaron desde Ciudad de Córdoba.

Miguel Tolosa, del Directorio de Coniferal, explicó que comenzaron a recibir denuncias de choferes y usuarios que advierten que –cuando quieren usar la tarjeta– ya no tienen crédito. Muchas de las víctimas recién se dan cuenta cuando quiere hacer otro viaje, y se dan con que el plástico no funciona o está vacío.

Adrián Lentini, vocero de la Unión Tranviarios Automotor (UTA), le dijo a Día a Día que esta misma situación fue observada en la empresa Ciudad de Córdoba. El gremialista indicó que esto también es posible porque las máquinas que leen los boletos no funcionan “como corresponden”. “A muchas se les traba el papel, no toman bien el plástico y es cuando aparece la avivada. Se presta para que suban unos vivos y hagan estos cambios”, explicó.

En una vuelta, cada chofer corta 250 boletos (en dos horas y media), y se estima que un 30 por ciento del pasaje sube sin crédito en la tarjeta porque no consiguió cargarla en su barrio. Fernando Gaviglio, de Siemens, empresa que maneja el sistema de recarga de tarjetas, indicó que no recibieron estas denuncias, pero que los usuarios pueden reclamar.

Ojo al piojo. Consejos:

1- Atención a quién se le presta la tarjeta en el colectivo.

2- Siemens sugiere que, si se presta la tarjeta, el propietario de ésta sea quien la pase por la máquina. No entregarla a un tercero.

3- En caso de que el usuario tenga crédito y no se lo tome la máquina, reclamar al 0800-888-2447. Concurrir a Siemens con el ticket de carga

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