La pareja ganó en la categoría tango de salón. La joven comenzó a bailar en el taller municipal que coordina José Luis Acuña.
“Estamos muy bien, felices, disfrutando de todo”, le dijo ayer Paola Sanz a Jornada. Con respecto a su performance del lunes la artista explicó: “Son los años de bailar juntos, en que ya nos entendemos. Tenemos improvisación, comunicación, coordinación entre nosotros”, agregó.
Sanz y su compañero compitieron entre las 42 parejas finalistas de todo el mundo.
Anoche, de hinchada
Después de la consagración del lunes en el Luna Park, en la que lloraron, se abrazaron y se besaron, Paola, de 29 años, y Facundo, de 26, vivieron ayer desde las ocho de la mañana, una intensa jornada de entrevistas periodísticas para medios de todo el país. Pero a la noche suspendieron todo para volver al estadio y hacer hinchada por un bailarín rawsense, Fernando Carrasco, quien competía al cierre de esta edición por la final en la categoría tango escenario.
“Para mí el tango del sur es el mejor”, expresó convencida Sanz. “Lo demuestran los resultados. Si alguien presta atención a las parejas que hay hoy en el Mundial se va a dar a cuenta que hay muchas del sur, más que nada en tango de salón, pero también de escenario”, explicó la joven.
Además de Carrasco y su compañero Hebe Hernández, Sanz mencionó que en la final bailaron Mariana Nievas y Federico Riquelme, ganadores de la subsede de Comodoro Rivadavia.
Paola es hija de Cristina Gajardo y nació en Trelew. Es la hermana “del medio”, entre Federico, el mayor, y Cintia, la más chica. Cursó la primaria en la Escuela 151 y egresó del Colegio 730.
Con 21 años comenzó a asistir al taller municipal de tango que dicta José Luis Acuña en Trelew. “Empecé por curiosidad porque mis abuelos escuchaban tango. Es como que uno lo tiene de la casa. Fui para ver cómo era y al final me terminó gustando muchísimo”, recordó la joven.
También en Trelew conoció a Facundo De la Cruz, que vivía en Rawson y como maestro mayor de obras trabajaba en un estudio de arquitectura. “Unos amigos nos presentaron. Al tiempo le pregunté si quería acompañarme a una clase de tango y le terminó gustando mucho”, contó Paola, que para ese entonces le llevaba tres años de ventaja en el aprendizaje. “Él no bailaba nada pero agarró el ritmo rápido”, dijo riéndose.
Cuando la pareja y el baile se consolidaron los jóvenes decidieron radicarse en Río Cuarto, ciudad natal de Facundo, en donde daban clase e iniciaron una milonga que todavía funciona. “Corríamos un poco las mesas del bar y ahí se armaba la cosa”, describió Paola. Allí se presentaron dos veces en las instancias previas del Mundial de Tango.
Hace menos de un año la pareja se mudó a Buenos Aires. “Ya teníamos decidido vivir del tango y acá hay más posibilidades de trabajo, más propuestas y más salidas al extranjero con posibilidades de estabilizarse económicamente”, explicó.
Su rutina incluye tomar clases con distintos profesores, actuaciones en las milongas y presentaciones a la gorra en espectáculos callejeros de Florida y Lavalle, La Boca, San Telmo y en las plazas Dorrego y Serrano. Ya tenían fechas acordadas pero saben que a partir de este triunfo las invitaciones no van a parar de llegar.
La noche
En la noche final Paola usó un vestido de terciopelo negro y Facundo un traje al tono. En su caso la cuarta fue la vencida. “La primera vez nos habíamos presentado en Comodoro Rivadavia, en donde ganamos la subsede, y los dos años siguientes competimos en Córdoba”, enumeró la joven. “Vas teniendo confianza porque con los años te sentís más cómodo compitiendo. Uno se empieza a imaginar campeón pero nunca se sabe”, expresó.
“Aparte de ser bailarín te proponés competir para ver qué nivel tenés y a la vez probar suerte de salir ganador. Creo que ese es el objetivo final”, dijo.
Sin cábalas, Paola contó que al momento de bailar “tratamos de enfocarnos en nosotros, de no escuchar los gritos, de concentrarnos en la pareja”. La hinchada estuvo compuesta por amigos, bailarines conocidos y un hermano de Facundo. “Y nos esperaron a la salida para celebrar juntos”, describió.
Como premios la pareja un viaje a Francia en diciembre y una gira por Japón en 2013. En medio planean el viaje a Chubut, adonde no regresan desde hace casi un año. “Nos gustaría ir porque extrañamos mucho”, dijo Paola, quien saludó “a la familia, a los que nos apoyaron siempre, a todos los tangueros del sur. Que cuiden mucho el tango, que apoyen los talleres municipales porque de ahí salen muy buenos bailarines”. Si ella lo dice

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