El tema de intervenir en el ataque de las ballenas a las gaviotas (no en el de las orcas a los lobos), no es nuevo. Sin embargo desde que se viene discutiendo en ámbitos legislativos nada se ha hecho en concreto. De hecho, existe una disposición de abril de 2010 de la Dirección de Fauna y Flora Silvestre de Chubut por la que se avanzaría en el tema. Dos años después los funcionarios públicos vuelven a encarar el tema.
“Se va a trabajar con el CENPAT, que es un centro de referencia en tema de investigación marina, dependiente del CONICET. Ellos van a brindar todo el asesoramiento técnico de la captura o eliminación de las gaviotas que se realizará en zonas próximas a Puerto Pirámides. Además, se está consultando a diversos organismos, respecto al tipo de instrumento o elemento que se pueda utilizar para esta tarea”, explicó el funcionario.
El subsecretario de Áreas Protegidas destacó también que este debate se ha llevado a la Comisión Ballenera Internacional “para que estén al tanto de la implementación de esta metodología y emitan una opinión al respecto. Lo que nos han dicho es que no hay antecedentes en el mundo, no hay ningún otro lugar donde se de una relación entre gaviotas y ballenas similar a la que hay en Península Valdés, por lo que nuestro caso va a ser objeto de estudio”, adelantó.
Con cautela
“Al no haber experiencias a nivel internacional, tenemos que ser muy cuidadosos. Sabemos que hay que controlar esta relación conflictiva entre las dos especies, pero también sabemos que esto implica un abordaje complejo. Por ejemplo, el trabajo global contempla medidas de acción que tiene previstas el Ministerio de Ambiente para la remediación de basurales clandestinos, trabajar por ese lado para complementar la eliminación de gaviotas. En cuanto a la remoción de los ejemplares agresivos, tenemos previstas salidas con embarcaciones para neutralizarlos y, siguiendo la metodología de cualquier trabajo científico, iremos evaluando la efectividad del método”, expresó Javier Tolosano.
Asimismo, remarcó que “se ha hablado con guías balleneros, con ONG, propietarios de embarcaciones de avistajes de ballenas, organismos provinciales, la idea es capturar solamente a las gaviotas que ataquen las ballenas. El proyecto definitivo todavía no está listo, en las próximas semanas tendremos la resolución en conjunto con todos los organismos implicados y desde ese momento el CENPAT podrá evaluar la aplicación del mismo. Ellos determinarán la metodología fina a seguir”.
El responsable de Conservación y Áreas Protegidas de la provincia, manifestó que “vemos como algo muy positivo que el Gobierno haya tomado la decisión de avanzar con una política relacionada con este tema, que se viene discutiendo hace 20 años y sobre todo que haya sido consensuado entre los más diversos actores sociales y de la comunidad científica”.
El GEOP aliviado
Las múltiples alternativas que se barajarán antes que echar mano al insólito uso del rifle, aliviaron a algunos uniformados que no se hacen a la idea como se podría implementar un “tiro a la gaviota” en una zona caracterizada por el cuidado de su fauna silvestre y su marca registrada de sustentable.
Además, dentro de las prioridades que hoy posee la fuerza, tener que derivar gente para una tarea que prácticamente desnaturaliza sus funciones, de por si generaba un poco de resquemor en la tropa. “El que se porte mal va a matar gaviotas”, bromeaba días pasados un policía, sin dejar de señalar que por tierra, faltan balas no sólo para practicar tiro, sino para alimentar las armas reglamentarias, por lo cual no se sabe como se conseguirá suficiente munición para atacar las bandadas de plumíferos marinos.
Un tema recurrente
El tema de hecho, no es nuevo. El presidente de la bancada del PROVECH, Néstor “Quique” García, ya en abril de 2010 se refería a este Diario sobre la creciente población de gaviotas cocineras y el aumento de los ataques de estas aves a las ballenas, manifestando la necesidad de realizar un “control de natalidad” que permitiera disminuir el número de esta especie en la zona de la comarca Virch-Valdés.
Por ese entonces, García recordaba que “estamos trabajando de la década del ’90 sobre este tema”, señalando que la gaviota cocinera “tiene un crecimiento desmedido en función de los alimentos que encuentra en todos los basurales a cielo abierto fundamentalmente desechos de pescado”.
Al ser consultado sobre el método para poder controlar dicha población de gaviotas, García se inclinó en “hacer un control de la población a partir de un método más ajustado. Se hablaba del rifle sanitario, pero el control de natalidad se hace a través de los huevos, es todo un proceso científico pero que ha sido exitoso en otros lugares del mundo yo creo que el método del rifle no existe y no esta en el análisis de nadie pero el control de natalidad tiene métodos que son poco agresivos para la población”.
No se hizo nada
Hace dos años también la Dirección de Fauna y Flora Silvestre se reunía para tratar el proyecto “Manejo, monitoreo y comunicación de acciones para la mitigación de ataques de gaviotas a ballenas”. Estaban presentes aquella vez, Silvana Montanelli Directora de Fauna y Flora Silvestre, Natalia Leske Directora General de Conservación de Áreas Protegidas, Alejandro Alvarellos de la Prefectura Naval Argentina, Marcelo Bertellotti de CENPAT, Daniel Pérez investigador independiente y María José Estévez del Ministerio de Ambiente.
La DFyFS como autoridad de aplicación aprobó el proyecto según Disposición Nº 21/10, lo que permitiría avanzar a la Dirección de Conservación de Áreas Protegidas en los trámites administrativos legales correspondientes. El interrogante es entonces ¿qué habrá pasado en estos dos años que debemos volver a tratar los mismos temas? A propósito ¿no habría en paralelo que erradicar los basurales? ¿Consiguieron la plata para implementar el GIRSU?
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