EDITORIAL / Independientemente del resultado electoral de hoy, la provincia afronta un tiempo de cambios. Hemos transitado meses extraños, casi seis, en los que han convivido un poder que se va, con otro que llega, más allá de que ambos representen a los dos vertientes más poderosas del peronismo, ante una oposición radical, del PACh, y de otras fuerzas, muy desdibujada.
Los chubutenses, en las primarias, dieron una pista de lo que quieren para el futuro. Y esto es «coherencia», y que la clase política -especialmente la peronista- piense en gobernar con la agenda de la población por delante de las internas, de las peleas de negocios, de los tironeos regionales que hemos visto en todo este tiempo.
Los cambios estarán signados en cómo gobiernen Buzzi y Gustavo Mac Karthy, en cuánto estén dispuestos a mantener la impronta del Modelo Chubut que los llevó al poder, aunque después se hayan alineado al kirchnerismo, y en cómo desarrollen una relación madura y equilibrada con Nación, que resulte útil a los chubutenses, y con los intendentes de todos los partidos políticos que ganaron sus elecciones en marzo.
Das Neves empieza hoy a despedirse en serio tras sus dos gestiones consecutivas, en los que ha llevado al peronismo gobernante al triunfo en todas las oportunidades, salvo en las primarias de agosto. Sólo eso representa un cambio de época importante para Chubut. Vienen otro estilo, otras personas, otra impronta, y una relación interna distinta en el peronismo, y -se espera- nuevos vínculos con un gobierno nacional que hoy saldrá muy fortalecido de las urnas.
Las fuerzas políticas principales que llegan hoy al día de las elecciones, lo hacen en la provincia en situaciones bien distintas. Por debajo de los tres grupos principales en los que está dividido el PJ (Modelo Chubut y el FPV, que a su vez tiene tensiones muy fuertes entre sus referentes del Valle y los de Comodoro), se advierte la voluntad de confluir en un solo peronismo después de las elecciones, con un PJ fuerte que sea capaz de aportarle al gobierno que asume doctrina, planes, y una usina de ideas. Das Neves, ya se sabe, tendrá la propia a través de su fundación «Hechos», que verá la luz antes de fin de año.
El radicalismo que supo gobernar 12 años llega hoy a las elecciones en medio de un panorama complejo, y disputando con el Modelo Chubut la posibilidad de ingresar el tercer diputado nacional por el distrito, al Congreso de la Nación. El desafío mayor de la UCR es remontar los malos resultados electorales de los últimos años, y tratar de erigirse en opción para los próximos años, el 2015, o aun después. Qué decir del PACh, que se ha visto alineado y realineado con respecto al peronismo, sacrificando en el camino su identidad, lo que lo ha llevado a ser hoy poco más de un partido vecinal en algunos sitios de la provincia.
Este complejo tablero político de la provincia significa inevitables cambios. Los habrá en el estilo de conducción, en las representaciones, en el modo de gobernar, y en el equilibrio que tratan de tener los factores de poder político y económico que confluyen en la provincia.
Chubut, se sabe, es una provincia rica desde el turismo al petróleo, de la energía hídrica a la no convencional, y desde la lana a la minería. Das Neves supo utilizar esas riquezas para el crecimiento. Es de esperar que quienes llegan, y quienes se consagren hoy donde les toque, puedan seguir esa tendencia, aun teniendo en cuenta que hay una crisis global que acecha a la Eurozona, y que se puede contagiar. No está la provincia, tampoco el país, blindada ante esos temporales. Por eso es hora de tomar previsiones, tener fondos anticíclicos, y buscar el agregado de valor industrial a cada cosa que se manufacture en Chubut.
Hoy se vota. Los chubutenses intentarán cada uno reafirmar lo que votaron en agosto, y darle a su sufragio un sentido de mensaje, como siempre que las urnas hablan.
En un clima de expectativa por lo que viene, por el cambio de gobierno, por el gobernador que se va, por la nueva relación con el gobierno nacional, lo que reclama la población es que los políticos y funcionarios se ocupen más del crecimiento, del trabajo, de la seguridad, de la salud, de la educación, de la vivienda, de los caminos, que de sus internas por espacios de poder que -en realidad- siempre son temporales. Eso es lo que nos recuerda la gente, cada cuatro años, con su voto.




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