El conservador candidato de la canciller Angela Merkel juró ayer como presidente de Alemania, dos días después de la complicada jornada electoral entre los legisladores que elegían al jefe de Estado
La elección del nuevo magistrado fue una prueba de fuego para Merkel, que debió esperar tres rondas electorales en la Asamblea
Federal porque no lograba la mayoría absoluta exigida para los dos primeros escrutinios.
La Asamblea es el órgano bicameral que elige al jefe de Estado, figura política que no tiene incidencia en las decisiones de gobierno y que de hecho sólo es un cargo que representa la unidad y el diálogo entre las diferentes facciones.
"Quiero ayudar a tender puentes entre todos los ciudadanos de
Alemania", dijo Wulff en su discurso haciendo hincapié en que "la gente es lo más valioso que tiene el país".
"Para mí lo importante es lograr unión: entre jóvenes y mayores, entre este y oeste, entre alemanes e inmigrantes, empleadores, empleados y desempleados y entre las personas con o sin discapacidades", continuó entre largos aplausos, informó la agencia de noticias DPA.
El líder democristiano juró en una ceremonia celebrada en el Reichstag, sede de la Cámara baja del Parlamento Federal alemán, el Bundestag.
Asimismo, reiteró la necesidad de que desde la política se hagan mayores esfuerzos por lograr la integración de todos los habitantes de Alemania.
Wulff juró a su cargo tras una sesión conjunta de las dos cámaras del Parlamento, el Bundestag (baja) y el Bundesrat (alta).
La elección era tan importante para la figura de Merkel que la propia premier estuvo codo a codo con el ahora Presidente durante todo el día de la elección, brindándole su apoyo para fortalecer la desgastada imagen de su gobierno.
En septiembre, tras cuatro años de coalición entre la conservadora Unión Demócrata Cristiana (CDU) y el Partido Social Demócrata (SPD), la CDU ganó las elecciones y consiguió formar gobierno con sus socios naturales del Partido Liberal (FPD).
A pesar de los buenos augurios para la entonces nueva administración y el 60% de imagen positiva de la Canciller, a poco de haber iniciado el periodo legislativo comenzaron los roces entre Merkel y el líder del FDP, el ministro de Relaciones Exteriores, Guido Westerwelle.
El principal escollo que hay entre ambos partidos es la forma de encarar la actual crisis económica en Europa.
El FDP propuso durante toda su campaña electoral una baja en los impuestos y, fiel al estilo liberal, una falta de la presencia estatal en la mayoría de los sectores.
A pesar de que hubo un principio de acuerdo en esto, la jefa de Gobierno dijo que el recorte de impuestos sería en 2011 y no impulsó la baja en los gastos sociales.
Además, su apoyo al salvataje a Grecia (en el que Alemania aporta el 25% del dinero) hizo decaer la imagen de la Canciller conservadora nacida en el otrora territorio comunista

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