Chochos con los porotos

Chochos con los porotos
Si bien la cosecha de soja de primera está ofreciendo resultados dispares producto de las erráticas lluvias de verano, en términos generales la trilla es buena, inclusive en muchas zonas con rendimientos superiores a la media histórica. Lo mejor está en la costa y hacia el lado de San Cayetano, lo más flojo hacia Aparicio.
El aporte del yuyito es vital para el estado financiero de los productores luego de una cosecha fina que no fue rentable

En una cosecha que en el caso de los cultivos de primera está empezando a transitar la recta final, la soja volvió a mostrar todo su potencial y, pese a la falta de lluvias que debió soportar en enero, en buena cantidad de campos de la zona tuvo rindes para celebrar. En los suelos más productivos de la región, los resultados incluso son superiores a los de la zona núcleo.

"La cosecha ha sido muy variable, pero satisfactoria. Los datos son muy erráticos y tienen que ver con cómo fueron las lluvias en el verano. Aunque en general ha sido de buena a muy buena, con datos mejores de los que llegan del norte,", comentó el ingeniero Federico Rudolf de Cerealera Tres Arroyos.

"Los rindes son dispares, pero el promedio de la zona va a ser bueno. Sí están muy bien marcadas las diferencias entre campos buenos y los que tienen tosca. En El Carretero, El Triángulo, Ochandio, San Mayol y San Francisco los rindes rondan los 3000 kilos, mientras que en los suelos más someros, con la tosca a 40 y 50 centímetros, los rendimientos van desde 1300 hasta 1600 kilos, más de ahí no pasan", analizó el ingeniero Walter Wanger, asesor de Agro El Carretero.

De modo que para el técnico, tras aclarar que aún falta alrededor de un 35% para finalizar la trilla, el promedio del partido "estará entre los 2200 y 2300 kilos", teniendo en cuenta la zona buena y la mala. "Una cosecha normal", indicó.

Aunque de concretarse la presunción de Wanger, los resultados serían similares a la campaña 2009/10, la mejor que ofreció el yuyito hasta el momento con un rinde promedio de 2300 kilos. Claro que la gran diferencia fue que en aquel ciclo la cosecha fue buena para toda la región, no lo despareja que lo es la actual.

En el caso del área explotada por los socios de la Cooperativa Alfa, la soja "ha venido muy bien", según definió el asesor agronómico Rubén Caro. "En nuestro caso lo más al sur que tenemos son lotes en Aparicio, que ahí el cultivo rindió entre 1700 y 1800 kilos, que no es malo para esa zona. En Cascallares ya tenemos rendimientos de 2500 kilos, en cercanías de Tres Arroyos, sobre la ruta 3, entre 2000 y 2500 kilos; en San Mayol, hubo rindes de entre 2200 a 3200 kilos; mientras que en al costa, hubo sojas de 2500, 2800 y 3000 kilos", describió el ingeniero.

"La cosecha estaría entre un 20 y un 30% por arriba de los rindes promedios de cada campo", completó sobre el panorama de las explotaciones que están bajo la órbita de Alfa.

Otras consultas realizadas a distintos productores arrojaron más datos para completar el mapa y ahí surgió que hubo varios lotes que superaron los 4000 kilos de promedio. En cercanías del cruce del Pescado, la soja rindió 4100 kilos. Mismo rendimiento tuvo en un campo ubicado en el acceso a Bellocq. Mientras que en la Ochandio, el yuyito llegó a los 4300 kilos.

Lluvia de febrero

El quiebre de la campaña se dio con las lluvias del 15 de febrero, que decretaron el final de la sequía que arrancó a fines de diciembre. "A partir de ahí se dio la recuperación, que no pudo ser en todos los campos. En los que tienen tosca el estado ya era irreversible, el cultivo ya estaba dañado y no pudo reponerse. En el resto se la bancó y llegó bien al fin del ciclo", argumentó Wanger.

El ingeniero José Doeyo, asesor de la Cooperativa Agraria, fue el encargado de pintar el lado oscuro de la trilla. "Para el lado de Aparicio e Irene la cosecha anduvo entre los 800 y los 1800 kilos. En esa zona faltó el agua, y mucho...", aseguró. Hacia el lado de Oriente y Copetonas el panorama mejoró un poco: "Los rindes van de 1100 a 2000 kilos". Y explicó que "en los lugares donde llovió la cosecha fue superior a lo normal y se dieron rindes muy buenos, donde no hubo precipitaciones los rindes se vinieron abajo. La falta de agua hizo que las plantas tuvieran menor desarrollo, hubo sojas de 20 ó 30 centímetros, entonces dieron menos chauchas. Y cuando les cayó el agua en marzo ya era tarde".

Rudolf marcó otra particularidad de la campaña a partir de la caída de algún golpe de agua en el momento oportuno: "Eso hizo que zonas no tan buenas tradicionalmente se están descolgando con algunos rindes interesantes, y otras zonas normalmente buenas no están tirando los kilos que deberíamos ver". Y el caso testigo de esto es Cascallares, que si bien es una zona de suelo profundo no ligó agua en enero y recién la lluvia llegó a fines de febrero.

"Las sojas que más sufrieron fueron las sembradas más temprano porque perdieron una floración, en cambio a las implantadas a partir del 20 de noviembre el agua les llegó justo y son las que anduvieron mejor", aportó Caro.

Además, Wanger incluyó en su análisis la mejora tecnológica y en el manejo por parte del productor: "El paquete tecnológico ha mejorado muchísimo y eso se nota. Y también pesó mucho la densidad de siembra, los lotes en los que se pusieron muchas plantas la soja sufrió el doble respecto a los que tenían un 30% menos de plantas".

Mientras los productores respiran un poco aliviados gracias a la llegada de los porotos, "porque gracias a Dios los valores son muy buenos", admitió Rudolf, también se ilusionan con que la soja de segunda confirme los buenos rendimientos que se obtuvieron en los primeros lotes cosechados.

Así están las cosas hoy, tal como sucede en el norte, la soja es el motor del campo.

La zona núcleo acusó la seca

El avance de la cosecha de soja va confirmando los malos presagios que había en plena sequía. Y en la rica zona núcleo, los rindes de los cultivos de primera evidencian pérdidas muy dispares que en general van del 15 hasta más del 40%.

En las cordobesas Monte Maíz y Canals, el rinde promedio de la soja oscila entre los 20 y 30 quintales, un 30% menos de lo cosechado la campaña pasada. En Noetinger, situado en el sudeste de Córdoba, el bajó es más marcado y ronda entre el 50 y 55%. Así, el rinde promedio de 22 quintales, hoy cayó a 10. Algo parecido ocurrió en Bell Ville, donde los rendimientos descendieron en un 34%: de 31 se pasó a 20 quintales por hectárea.

Claro que en la zona de Coronel Moldes y Bulnes -dos localidades del departamento de Río Cuarto- hay muchos lotes con pérdidas aún más pronunciadas, por encima del 70% y que es posible encontrar sojas de 7 quintales. En tanto, en Marcos Juárez el panorama parece algo más alentador. Allí, según los datos entregados por distintos técnicos, los rindes cayeron en promedio 18% y una soja que rendía 38 quintales en el ciclo pasado ahora está en los 31 quintales.

Por otra parte, ya en la provincia de Santa Fe, desde la zona de Gálvez-San Jorge hasta el sur provincial los rindes se ubicaron en torno a los 25 quintales, con un 30% por debajo de la media.

Mientras que en Chañar Ladeado, La Chispa, Venado Tuerto, los rendimientos son mejores de lo esperado y con lotes de 35 a 38 quintales, en promedio. Pero esto igual representa entre un 10 a un 15% menos que la campaña pasada.

En la zona de Hughes, los rindes estuvieron en los 25 quintales, con algunos máximos de 40 quintales. Contra esa marca, el año pasado la soja de primera allí tuvo un rango de 35 a 45 quintales. También se informaron rendimientos de 28 a 42 quintales en Casilda; de 16 a 28 quintales en Alcorta; de 11 a 22 quintales en Pavón Arriba y de 28 a 30 quintales en Bigand.

Para Arequito las estadísticas indicaron pérdidas de un 10 a 15% respecto al ciclo pasado, con un promedio para el sur de esa región de 30 quintales y 26 quintales para el norte, hacia el río Carcarañá.

En Pergamino, hay sojas de grupo corto de 30 quintales, cuando el año pasado rindieron 45 quintales. En tanto, en Bragado, los rendimientos promedian los 31 quintales, versus 38 de la campaña pasada.

Las pérdidas son superiores al 20%

La producción global de soja en los campos de los Consorcios Regionales de Experimentación Agrícola (CREA) se redujo 22,6% a causa de la sequía estival según la última estimación realizada por la entidad. Esta evaluación aumenta las pérdidas en 1,9% respecto de la hecha a principios de febrero, cuando se midió una merma del rinde del 20,7%.

El relevamiento incluyó 70 consultas a asesores y miembros CREA, pertenecientes a 134 partidos o departamentos provinciales productores de soja, que conforman el 85% de la producción nacional.

Resultados

Sobre un total de 1,4 millón de hectáreas relevadas en los campos CREA productores de soja, se detectó una pérdida de rendimiento del 22,6% entre lo estimado al momento de siembra y lo que se pudo constatar al momento de cosecha.

La merma de rendimiento no fue pareja. Las zonas más castigadas por la sequía fueron el Noroeste argentino (Tucumán, Salta y Jujuy), Santiago del Estero y Chaco. "En Tucumán y Salta, sobre todo en el este provincial, las caídas de rinde llegan al 60%, al pasar de los 3000 Kg/ha históricos a 1200 en la campaña 2011/12", señala Daniel Frascarolo, coordinador de los CREA de la zona, quien agrega que "hay muchos campos en los que no se cosechará nada".

Por su parte, Marcelo Zucal, coordinador de los CREA ubicados en Chaco y Santiago del Estero, afirma que "en la mayoría de los campos de las dos provincias se registran mermas de rendimiento superiores al 65%, al pasar de 2500-2600 kg/ha de promedio histórico a 900-1000; el 70% de los lotes rindió menos de 1200 Kg/ha".

Por el contrario, las zonas que sufrieron menores efectos de la sequía fueron el sudeste bonaerense, con una reducción que se ubica en un rango de 5 a 30%, sobre un total aproximado de 125.000 hectáreas relevadas, y la zona Litoral (Entre Ríos y Corrientes), con una reducción entre 1 y 12%, sobre un total de 211.000 hectáreas relevadas.

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