El delincuente profesional opera como un sociólogo capaz de leer a su comunidad. Parte del “éxito” de su tarea dependerá de la inteligencia previa que realice, acción que excede el simple hecho de estudiar la vida y el comportamiento de las víctimas potenciales.
La situación en Chivilcoy va camino a convertirse en un verdadero escándalo que no está siendo reflejado por los medios en su real dimensión. Lo que parece ser una misma banda muy entrenada y profesional, diezmó campos en un mes y monedas. Un simple recuento asusta y desconcierta: “Finca Fértil” el 2 de mayo, el 15 del mismo mes estancia “La Maruja”, 15 de junio le tocó al campo “Enrique Solari”, 23 cabaña “El Chisco y las Boleadoras”, 29 estancia “La Rosa”. Y el 4 de julio los “homenajeados” fueron “Solari Hermanos” (por nombrar sólo algunos). En todos los casos la modalidad es idéntica. Cuatro hombres que operan con total impunidad, llegando incluso a tomarse el tiempo de comer en los campos y estancia asaltadas, mientras sus ocupantes son reducidos. Se sospecha que la denominada banda “nómade” (por su sagacidad a la hora de trasladarse) podría estar conformada por ex efectivos de las fuerzas de seguridad, ya que se mueven utilizando no sólo astucia sino también tecnología. La gran pregunta es: ¿Tienen datos precisos? Según afirmaron varias de las víctimas a LA VERDAD, la banda tiene seguridad de que hay dinero en la vivienda o establecimiento, pero semejante convicción obedece más a una deducción sociológica que a una fija aportada por alguien.
Si antes poníamos de ejemplo a Chivilcoy ahora, y gracias a la creciente recesión y sus derivados, la inocultable “riqueza” de aquella ciudad parece jugarle en contra a los pobladores que, tanto en las zonas urbanas como rurales, están indefensos ante una ola de delincuencia que no para de crecer y sofisticarse. Parece que una de las técnicas más utilizadas es entrar a trabajar a los campos (en negro y utilizando datos falsos) y realizar un relevamiento del terreno que después resultará muy útil a la hora del robo. También se detectaron empleados infieles que “vendieron” a sus patrones. Algunas localidades como Lobos obtuvieron buenos resultados previniendo, generando circuitos de comunicación y alerta que comprometen a los vecinos, las fuerza de seguridad y políticas. Sería interesante ver cómo esos métodos pueden reproducirse acá en Junín, porque las bandas viajan y no estamos demasiado lejos de Chivilcoy ni somos demasiado diferentes a ellos.
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