Chirola, el militante que volvió de la muerte

Chirola, el militante que volvió de la muerte
La saludable decisión del Estado nacional de poner en marcha un equipo de asistencia, legal y psicológico, a las víctimas de la dictadura militar que asoló el país entre 1976 y 1983, motivó la realización en Comodoro de reuniones entre profesionales y algunos de los vecinos de esta ciudad que estuvieron detenidos, la mayoría en calidad de desaparecidos, en el primer tramo del gobierno dictatorial.
Al caso Soto, muy bien relatado en el trabajo de Edgardo Alberti, se le sumó el relato de Horacio "chirola" Quiroga, un reconocido vecino de Comodoro, que estuvo detenido durante 10 meses en los regimientos militares de la ciudad y de Bahía Blanca.

Quiroga será uno de los testigos que Chubut aportará, en el juicio que se sigue en la ciudad bonaerense, para terminar de esclarecer sucesos y llevar justicia y verdad a tanta tortura y muerte.

El militante justicialista rescató la llegada de los funcionarios y profesionales nacionales con quienes, al igual que otras víctimas, se reunió en la semana para recibir asesoramiento y eventual ayuda.

"Antes no contamos con nada en Comodoro de este tipo y la verdad que es muy valioso que se atienda a las víctimas de las violaciones a los derechos humanos. Creo que en la ciudad vamos a ser unos 8 ó 10 que recibiremos esta importante ayuda", relató Chirola.

Luego de recordar la figura de Julio Argentino Mussi, el único comodorense a quien, por el tiempo transcurrido desde su detención, se lo considera como desaparecido, Quiroga cuenta brevemente su historia, no con ánimo de quedar como héroe sino de seguir dejando en claro que, pese a lo que se quiera imponer, en Comodoro también sucedieron cosas.

"En total estuve como 10 meses detenido, primero en el regimiento 8 de Comodoro y luego en el de Bahía Blanca, donde fue trasladado en avión. Durante más de tres meses estuve desaparecido, es decir nadie sabía nada de mí, lapso en el que sufrí torturas, tanto físicas como psicológicas", relató.

Cuando fue detenido, Horacio tenía poco menos de 30 años y era uno de los delegados de la Juventud Peronista del Chubut, con representación en la mesa nacional. "Mi actividad política y militante me jugaba en contra y ellos estaban emperrados en hacernos pasar como responsable de las fugas de los montoneros a Chile. Por eso, creo, estuve detenido y fui torturado, incluso con los famosos vuelos de la muerte y simulacros de fusilamiento", comentó.

Ante las consultas, seguramente parecidas a las que afrontará en el juicio, Quiroga da detalles de alguna de esas torturas que afrontó pero, de inmediato, mira para adelante para asegurar que su testimonio será clave para que, luego de 35 años, llegue la verdad y la justicia.

"Mi intención es comentar lo que me pasó y lo que sé. Mussi y su familia merecen que se haga justicia. A esta altura del partido, con 65 años, lo único que quiero es que siempre haya democracia en mi país y por eso estoy dispuesto no solo ir a los juicios sino también a comentar estas experiencias en las escuelas, donde los chicos tienen que saber lo que pasó y generar conciencia para el Nunca más. Esto lo dice alguien que volvió de la muerte", concluyó.

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