Tras el veto de una resolución en la ONU
DAMASCO.- China y Rusia, las dos potencias que hasta ahora defendieron a Siria en el Consejo de Seguridad, comenzaron a alejarse del régimen de Bashar al-Assad, mientras la represión en el país árabe no muestra señales de apaciguamiento.
A través de un comunicado de su cancillería, citado por la agencia estatal Xinhua, Pekín exhortó "al gobierno sirio y a las partes concernidas a un cese inmediato, total e incondicional de todos los actos de violencia".
Además, instó a ambas partes del conflicto a iniciar el diálogo "con la mediación del enviado especial de la ONU y la Liga Arabe, Kofi Annan".
Anteayer, Vladimir Putin, favorito en las elecciones de hoy en Rusia, también había llamado a un alto el fuego en Siria.
Pekín y Moscú vetaron en dos oportunidades una condena del Consejo de Seguridad de la ONU a la violenta represión del régimen de Damasco contra los opositores.
Ambos países se oponen a una intervención de la OTAN en Medio Oriente, como ocurrió el año pasado en Libia.
En ese sentido, Rusia y China insistieron en que están en contra de "toda injerencia externa en los asuntos de Siria".
Mientras tanto, la feroz violencia continúa en varias ciudades sirias, y ayer dejó 20 muertos.
La Cruz Roja, en tanto, no pudo ingresar el convoy con ayuda humanitaria a Homs por segundo día consecutivo. El jueves pasado, los rebeldes se retiraron de la ciudad, después de un mes de combate, y el gobierno había aprobado el ingreso de un convoy humanitario.
Desde la Cruz Roja informan que el régimen sirio aduce "razones de seguridad" para impedir su entrada..


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