China refuerza sus esfuerzos en el sector lácteo

Actualmente el gobierno de China busca desarrollar un sistema agropecuario que satisfaga las necesidades crecientes del país. Mientras que se basa en el sector privado extranjero, como en el caso de Nestlé, la compañía de alimentos más grande del mundo, que fue la pionera en instalar un Instituto de lácteos en el país y cuenta con un tambo de 1.000 vacas.

Otras compañías del sector privado, incluyen a la neozelandesa Fonterra y Arla Foods de Dinamarca, las que también están colaborando a la reestructuración de la industria láctea china. Desde 2005, el gobierno central volcó unos 238,1 millones de dólares en subsidios, de acuerdo con la Asociación de Lácteos de China y con otros 41,2 millones de dólares durante este año.

Los planes son osados, antes del escándalo por la contaminación de la leche con melanina de 2008, que dejó por lo menos seis bebés muertos y muchos otros hospitalizados, desencadenó la reestructuración de la industria, más del 80% de la leche producida en China provenía de pequeños tambos. Los tambos grandes de más de 1.000 vacas contribuían apenas con el 7% de la leche cruda del país.

Sin embargo, los esfuerzos de China para cambiar la estructura también estaban reaccionando al escándalo. Ellos también necesitan alimentar a un número creciente de bocas a partir de la misma cantidad de tierra y garantizar productos de calidad y seguros.

“El desafío para nosotros está en donde encontrar leche, granos de cacao y el resto”, dijo el gerente de mercados emergentes de Nestlé, Nandu Nandkishore. “Ese es un desafío del negocio real, porque si nosotros no tenemos materias primas de calidad, no tenemos un buen negocio”.

Nestlé ya busco una forma de eludir a este problema creando una serie de estaciones “concentradoras”, como si fuesen tanques comunitarios en los que se evalúa la calidad a la entrada y es testeada antes de ser enviada a planta.

Ahora el Gobierno estimula a los procesadores a tener tambos mayores. Nestlé así como sus competidores locales Mengniu y Yili, y Fonterra están pasando a tambos mayores. Sin embargo, no se olvidan los pequeños predios lecheros, como en el caso de Nestlé que creará corrales comunitarios donde pueden agrupar vacas de rodeos pequeños.

El Director de las operaciones en China de Nestlé, Roland Decorvet, dijo que la transformación se produce “a una velocidad muy rápida. Los productores están yendo a la ciudad, donde el salario mínimo es algo mayor que lo que pueden alcanzar con cinco vacas y sin necesidad de levantarse a las cinco de la mañana”.

En un plazo de cinco años se prevé que en el sector agropecuario de China habrían 40 millones de productores rurales que dejaron sus establecimientos y se irán a las ciudades entre 2010 y 2015.

Aunque la lógica es sólida, nadie está engañado sobre la escala del proyecto. La falta de formación es un problema, que explica la decisión de Nestlé para abrir un Instituto de productos lácteos, que funcionaría desde abril, en colaboración con una Universidad de Estados Unidos.

No todo el mundo está convencido de que esto será suficiente. Mark Voorbergen, un consultor internacional, dijo que China es el mayor importador de leche del mundo, que compró más de 5 millones de toneladas el año pasado y enfrenta un enorme desafío en la transformación de los productores (más rezagados) a especialistas en la producción lechera. “China, así como la mayor parte de Asia, nunca fue una región productora de leche”, dijo. La leche “nunca fue una parte importante de la dieta, por lo que no existe una cultura de vacas lecheras, y mucho menos para tomar esta producción como una fuente principal de ingresos”.

Voorbergen también cita la falta de suministro de suplementos para vacas lecheras. En la medida en que la clase media de China sigue creciendo, sus dietas están cambiando mucho, lo que significa se están consumiendo más cerdos y pollos, lo que está presionando la oferta de alimentos animales para todos los productores rurales.

Sin embargo, para algunos, en China se está dando una transformación acelerada de la industria de láctea que importó casi 300.000 vaquillonas en los últimos tres años, según el China Confidencial, servicio de investigación en línea del Financial Times, también se visualiza en la importación de semen bovino congelado.

El analista de lácteo del Rabobank en Shanghai, Martin Wu, dijo que la calidad de leche en China ha mejorado significativamente desde el escándalo de la melamina. “La mejor evidencia es que se puede ver más y más procesadores de lácteos construyendo tambos. Antes de la crisis de la melamina, para la mayoría de las industrias el foco estaba centrado en las ventas, más preocupados por la construcción de la marca y menos en el suministro de leche cruda.

Voorbergen no está de acuerdo con eso. Él mencionó que a todos los otros países productores de leche del mundo le llevaron generaciones para completar la transformación que China quiere hacer en sólo una generación.

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