El premier Wen Jiabao afirmó que sin reestructuración política, los objetivos de modernización no se cumplirán y manifestó a favor de que se pueda criticar al gobierno
El llamado de Wen refleja el temor respecto a que si el Partido Comunista no toma medidas para que los funcionarios asuman mayor responsabilidad por sus actos, la corrupción y los abusos podrían erosionar los prospectos económicos del país.
“Sin la salvaguarda de una reestructuración política, China podría perder lo que ha logrado con la reforma económica y sus objetivos de modernización podrían no cumplirse”, declaró Wen, según fue citado por Xinhua.
“Los derechos democráticos y legítimos de la gente deben ser garantizados. La gente debería movilizarse y organizarse para abordar asuntos culturales, sociales, económicos, estatales y judiciales‘, agregó.
Wen también dijo que desea crear las condiciones para permitir que las personas puedan criticar y supervisar al gobierno, a fin de lidiar con el “problema de la sobre concentración del poder con un monitoreo ineficiente”.
Además, Wen afirmó que el problema de la concentración excesiva de poder y la supervisión ineficaz debe resolverse mejorando las instituciones y exigió la creación de las condiciones necesarias para que los ciudadanos puedan criticar y supervisar al gobierno.
Como miembro de alto rango del gobernante Partido Comunista chino, Wen ha desarrollado una reputación de ser el funcionario más cómodo con la idea de relajar algunos de los severos controles gubernamentales del país.
Se retirará de su cargo de primer ministro en el 2013. Ha ocupado recientes discursos y comentarios para indicar que desea pasar sus últimos años en el gobierno centrado en mejorar los servicios sociales, promover un crecimiento equilibrado y abordar el descontento público hacia las autoridades.
Si no se hace ninguna reforma del sistema político, los resultados obtenidos por una reforma del sistema económico quedarán aniquilados y no podremos conseguir nuestro objetivo de modernización”, advirtió el sábado.
Wen elogió los progresos hechos en Shenzhen, que se convirtió en una ZEE (zona económica especial) en 1980.
El éxito de Shenzhen demuestra que la decisión de adoptar la política de reforma y apertura fue una elección crucial para la China moderna y que la reforma y apertura al mundo exterior es el único camino para lograr la prosperidad nacional y la felicidad del pueblo, indicó el primer ministro.
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