El escándalo que alcanzó a la ex mujer de uno de los líderes con mayor proyección del Partido Comunista de China y que tiene en vilo al país asiático cerró un nuevo capítulo.
Gu Kailai, ex esposa del destacado miembro del Politburó Bo Xilai, fue sentenciada a pena de muerte en suspenso por matar a un empresario británico, una condena que la tendrá cautiva pero viva. Por su edad (53), en nueve años podrá pedir su libertad vigilada.
El fallo busca suavizar la imagen de China en el exterior cuando faltan pocas semanas para una renovación en la dirección del PC.
El asesinato de Neil Heywood se produjo, según los jueces, luego de que el empresario inglés extorsionara a Gu con develar sus movimientos financieros si no le entregaba una suma millonaria. La mujer se reunió con él en un hotel y luego de emborracharlo le puso cianuro en la boca, según ella misma confesó. El cuerpo fue hallado el 15 de noviembre pasado.
Ahora que la Justicia entregó su dictamen sobre la culpabilidad de su ex mujer, las miradas se volverán sobre Bo, de 63 años, para determinar el papel que desempeñó en el crimen y el futuro de quien hasta hace unos meses era un claro candidato a entrar en el Comité Permanente, el máximo órgano de poder del país, en el próximo congreso del partido.
Aunque en todo el proceso a Bo prácticamente no se lo nombró, igual fue destituido como secretario del PC en la municipalidad de Chongqing en marzo, y el mes siguiente fue expulsado del Politburó, de 25 miembros, coincidiendo con la acusación a su esposa.
Los analistas sostienen que si no se vincula a Bo con el crimen, la soga se habrá tirado sólo para enlazar a su ex mujer y que nadie más caiga en desgracia. A pesar de eso, sostienen que la carrera política del ex líder de la “nueva izquierda” comunista está herida de muerte . Si no fue salpicado hasta el momento es porque las manchas podrían haber llegado al partido y el aparato del PC no quiere eso.
Los críticos de Bo lo acusan de querer socavar la prevista transición de los puestos de la cúpula china. Está previsto que el vicepresidente Xi Jinping pase a ser el nuevo jefe del Estado y del Partido, sustituyendo a Hu Jintao, y que el premier Wen Jiabao sea reemplazado por su vice, Li Keiang. Numerosos miembros del partido aún apoyan abiertamente a Bo.
También en este mes será procesada otra pata del caso, el ex jefe de la policía de Chongqing, Wang Lijun, tras haber sacado a la luz el caso en febrero. Pero sin información sobre qué ocurrirá con Bo, la opinión pública no aceptará el fin del escándalo. “Todo gira en torno a conflictos internos de partido. No tiene que ver con la ley”, sentenció el sociólogo Zhou Xiaozheng.

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