China busca aplacar el creciente malestar de sus trabajadores

China busca aplacar el creciente malestar de sus trabajadores
El premier Wen Jiabao hizo un llamado a que se mejore el trato a los obreros migrantes
PEKIN.- En momentos en que el creciente descontento social en China se traduce en una ola de huelgas, el primer ministro Wen Jiabao hizo ayer un llamado a mejorar el trato a los millones de trabajadores que se instalan en las regiones industriales del país, el motor de la economía de la potencia asiática.

"Su trabajo es glorioso y debe ser respetado por toda la sociedad. Los trabajadores migrantes deben ser cuidados, protegidos y respetados, especialmente la generación joven de ellos", dijo Wen, que por primera vez aludió a la ola de huelgas.

Los trabajadores industriales exigen cada vez más participar de la inmensa riqueza que aportan a las arcas del Estado. Si el reclamo se contagia, el descontento podría arrinconar al Partido Comunista chino, que se comprometió a elevar los salarios de cientos de millones de trabajadores, pero al mismo tiempo quiere mantener una industria exportadora competitiva.

En un discurso ante unos 50 trabajadores en Pekín, Wen afirmó: "El gobierno y el público deberían tratar a los jóvenes inmigrantes como a sus propios hijos".

Su intervención fue difundida por el Diario del Pueblo , del Partido Comunista. En ella, Wen destacó que "los trabajadores inmigrantes de las zonas rurales son el principal componente de la actual fuerza trabajadora china".

"Nuestra riqueza y nuestros rascacielos son el resultado de su duro trabajo y su sudor", manifestó.

Los comentarios de Wen ilustran hasta qué punto la dirigencia china está inquieta por la ola de huelgas y suicidos sucedida en varias fábricas de capital extranjero del país.

George Crothall, de la redacción del China Labour Bulletin, de Hong Kong, subrayó: "No es la primera vez que escuchamos de Wen Jiabao discursos de este tipo".

"El problema es que el mensaje no parece arribar a las autoridades de las provincias, que tienen verdaderamente el control del territorio -agregó Crothall-. Sobre el terreno, los trabajadores inmigrantes continúan sufriendo grandes discriminaciones."

Las declaraciones del primer ministro llegaron mientras los 1500 trabajadores de la fábrica Honda Locks de Zhongshan, en la provincia meridional del Guangdong, retornaron al trabajo después de diez días de huelga. La empresa ofreció un aumento de 30 dólares al mes, que fue rechazado por los empleados, quienes esperan para pasado mañana una nueva oferta.

Los trabajadores anunciaron que harán más huelgas si sus reclamos no son satisfechos.

Los salarios promedio de los empleados inmigrantes en las regiones industriales varían entre 120 y 220 dólares al mes.

Crothall recordó que una primera serie de paros se realizó en 2008, cuando, según los datos oficiales, se verificaron 125.000 protestas con una vasta participación popular.

Las últimas protestas se intensificaron a partir del inicio de 2010, con casos marcados no sólo en las provincias más industrializadas -las de la franja meridional del país, conocida como delta del Río de las Perlas, y las de la costa oriental-, sino también en las tradicionalmente más atrasadas, como Shaanxi, en el Norte.

La ola de huelgas comenzó después del suicidio de 11 empleados chinos que trabajaban para el gigante electrónico taiwanés Foxconn, proveedor de multinacionales como Apple, Dell o Hewlett-Packard.

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