Le dará una visa a Chen Guangcheng, quien había pedido ayuda a Washington.
Con esta noticia, la tensión diplomática entre China y EE.UU.
podría tocar a su fin. “Si él desea estudiar en otro país, en tanto que ciudadano chino, puede hacerlo, igual que cualquier otro ciudadano, siempre que cumpla con los procedimientos y los requisitos de los departamentos, a través de los canales normales de acuerdo con la ley”, indicó mediante un comunicado Liu Weimin, vocero de la cancillería china. Esas palabras alimentaron las esperanzas de Chen, quien un día antes había denunciado su incapacidad para contactar con los diplomáticos estadounidenses y gestionar su salida.
La gran duda ahora es: ¿facilitará China la visa a Chen Guangcheng una vez que su caso desaparezca de la primera línea internacional? Si el gobierno chino cumple su promesa, entonces el abogado, quien en un primer momento quería completar sus estudios de derecho en la universidad de Tianjin –él es autodidacta y jamás pisó una facultad–, pondrá rumbo a EE.UU. junto a su esposa y a sus dos hijos. Washington quiere resolver todo a la brevedad.
La Universidad de Nueva York le ofreció una vacante y el Departamento de Estado confirmó que le dará la visa a él y a su familia . Un giro que tal vez contribuyó a que China se retire de esta guerra es la conversación telefónica que mantuvo ayer Chen con una comisión del Congreso de EE.UU., en la que pudo exponer sus puntos de vista y suplicar ayuda. “Quiero que (el gobierno chino) mantenga su compromiso y me permita viajar al extranjero a recuperarme. No he tenido un día de descanso en siete años”, clamó el activista.
El gobierno chino se encuentra ahora en la encrucijada de dejar marchar a Chen, uno de sus activistas más pertinaces, o cerrar puertas y devolverle al ostracismo en cuanto remita la atención internacional. Si opta por la primera, el mundo podría entender ese histórico hecho como un paso al frente en su voluntad de reforma y apertura política. Si es por la segunda, tal vez será una señal de que la próxima generación de líderes, quienes tomarán el relevo en noviembre, optan por seguir apretando el puño sobre la disidencia con el mismo empeño que sus antecesores. No en vano, algunos activistas ya han denunciado que varios amigos de Chen siguen hoy desaparecidos como represalia por la fuga del abogado.
Perfil
El abogado de los pies descalzos
Chen Guangcheng, de 41 años, quedó ciego cuando era muy chico, y por esta razón no lo aceptaron en la escuela. Poco a poco, se convirtió en un experto defensor de sus vecinos campesinos contra los abusos de las autoridades. Por eso lo comenzaron a llamar “el abogado de los pies descalzos”. En 2005, denunció al gobierno por las esterilizaciones forzadas y los abortos a la fuerza. Fue condenado en un juicio sin garantías hasta que escapó de sus guardias hace dos semanas y pidió refugio a EE.UU.

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