La interna del MPN no es solo hablar de nombres. El insólito caso del impuesto al cheque y la posición neuquina. La costumbre de etiquetar personas. Radicales, con poca calma y bastante furia. Los pichichos y UNE.
* De la otra cosa que se habla en el MPN, y fuera del MPN también (más, tal vez) es de los cambios en el Gabinete, y la supuesta incidencia del sobischismo en ellos. Más allá de la manía de etiquetar a personas como si fueran artículos de bazar, hay gente realmente preocupada por el "avance" (siempre supuesto) de Sobisch sobre el gobierno, a través de determinados funcionarios. El último caso que se comentó fue el de Encarnación Lozano, que asumió en la subsecretaría de Desarrollo Social, a quien se le atribuye "pertenencia" sobischista. Parece que se olvidara que se está hablando del MPN, donde los colores existen para combinar la chomba con el pantalón, no para equipararlos con las ideologías o "pensamientos". ¿Cuántos considerados "sapagistas" fueron sobischistas cuando Sobisch gobernaba? La discusión es interminable, y también inconducente. Lo que sí se da como cierto es que en los sectores sindicales de la CTA están como locos por este "avance" sobischista. A los propios emepenistas la situación no los conmueve tanto, porque en todo caso la ven coherente con el armado de "unidad" que se promueve para el 2011.
* La interna radical sí que está que arde, sobre todo en el distrito capitalino. Mientras en las paredes apareció la consigna "Parrilli gobernador, Farizano intendente 2011", y el diputado nacional Horacio Quiroga se preguntó una vez más públicamente cómo podrá ser posible que la UCR lo vote a Parrilli en lugar de votarlo a él, el comité capital salió a defender a Juan Peláez y Mirta Domene, y a reclamar la restitución de su afiliación al radicalismo. "Basta de patrones de estancia", fue la consigna, que apunta indudablemente al propio Quiroga. Más allá de lo mucho que se dijo en una conferencia de prensa, que incluyó una carta del titular del comité capital, Alejandro Vidal, defendiendo también a Peláez y Domene, lo cierto es que después siguieron las charlas, y esto viene al caso de nuestros ya famosos chimentos políticos. Damos fe de una charla en la que se abundó sobre el tema de "los permisos", en función de que se había criticado a Farizano por concurrir a un acto kirchnerista "sin el permiso" de la UCR. ¡Para qué! Los radicales del comité capital comenzaron a enumerar los "permisos" que no se pidieron años atrás, entre los que destacaron el "inexistente" permiso al propio Quiroga para asumir en la cancillería durante la primera etapa del gobierno de Cristina Fernández. Lo más letal de la charla fue cuando se dijo "hay otros permisos que sí deberían ser importantes, por ejemplo, el que habilitaría a no cumplir con la declaración de bienes personales, de manera previa y posterior al desempeño de un cargo electivo en representación de la Unión cívica Radical de Neuquén". Los "palos" están a la orden del día, y nada parece que pueda arreglar –por ahora al menos- las desavenencias radicales.
* En una mesa donde se habló de algunas novedades comerciales, como por ejemplo la venta de acciones y cambio de conducción que se habría producido en el Casino Magic, y la futura rehabilitación del centro "bailantero" que fuera Las Palmas, sobre la calle Primeros Pobladores, lugar que cayó en desgracia tras la desaparición del estudiante Sergio Ávalos, se preguntó tras una insólita derivación política de la charla, en qué andaría UNE, que desde que está centrado con Mariano Mansilla en el Deliberante "suena menos" que antes. En realidad, los conducidos por el joven político están muy atareados. Entre los proyectos que se espera presentar hay uno que parte de una inquietante realidad: en la capital neuquina hay un perro cada dos personas, una cantidad que excede largamente los parámetros de sanidad adecuados para cualquier población (hay más o menos 130.000 perros) y se ha disparado el índice de una enfermedad grave: la hidatidosis. UNE presentará un proyecto de "tenencia responsable" de pichichos, que apuntaría a solucionar el tema desde cada casa, desde cada hogar, y no partiendo de la superestructura del Estado.



Comentá la nota