El caso Ormeño desnuda la execrable práctica de la usura y, a la vez, las conexiones con el municipio local.
Este caso desnuda una serie de prácticas execrables, como los préstamos usurarios y las mesas de dinero que, como va demostrando la investigación judicial, conducen a la violencia y el crimen, incluso hasta el secuestro y la tortura, como afirma Ormeño en sus declaraciones ante la Justicia.
Cuando la causa amenazaba con empantanarse por una serie de inhibiciones y planteos procesales, la Justicia tomó el toro por las astas y designó al flamante juez Francisco Baigorrí Ocampo, quien rápidamente viajó a Chilecito con su equipo de trabajo para hacerse cargo. Como sostuvo NUEVA RIOJA desde un comienzo, las hipótesis de que las denuncias cruzadas entre Ormeño y Masud (uno por secuestro, la otra por robo) estaban vinculadas con prestamistas y mesas de dinero se robustece a cada paso. Los libros y pagarés secuestrados en el domicilio de Ormeño, la versión de que los 40 mil pesos habrían sido solicitados por un alto funcionario municipal, junto con la ratificación de varias declaraciones ante el juez hacen cada vez más evidente que la usura es el trasfondo de este aquelarre.
En medio de esta crisis sin precedentes, el Intendente chileciteño brilla por su ausencia. Cuando apareció Ormeño, por un trabajo conjunto de fiscales y policías capitalinos, el jefe comunal se encontraba en Buenos Aires "realizando trámites", según se supo.
Desde entonces, en la causa se han producido una serie de hechos cuyo hilo conductor lleva inexorablemente al municipio. En nuestra edición de hoy, damos a conocer un minucioso informe sobre las personas involucradas en el caso, sus parentescos y conexiones, del cual surge una terminante conclusión: ya no es posible esconder las relaciones de este aparato con las más altas autoridades municipales de Chilecito.
Sólo unos pocos datos para graficar esta situación: Luis Sánchez (h) al ser detenido estaba a cargo de la Secretaría de la Juventud municipal; la figura principal en este entramado, Marcela Masud, es asesora de Lázaro Fonzalida, mientras que su primo Eduardo es uno de los hombres de mayor confianza del intendente y anteriormente fue colaborador directo del ex secretario de Hacienda Pablo Fernández Pugliese, quien dejó el cargo en medio de otro escándalo, por presión del Gobierno provincial.
La situación planteada, a esta altura inocultable, configura una crisis de proporciones mayúsculas para el Ejecutivo comunal, que no sólo queda salpicado por sus cercanas vinculaciones con los detenidos, sino que además está señalado como destinatario del dinero negro de la usura según una de las líneas de investigación.
Las denuncias de Galván
Como en política la capacidad de asombro es inagotable, a pesar de semejante terremoto judicial en Chilecito, la temperatura noticiosa trepó el miércoles hasta puntos inesperados, a partir de las denuncias de Guillermo Galván contra Teresita Luna. En conferencia de prensa, el diputado radical pidió que se investiguen las obras de refacción de la Legislatura y el destino de fondos nacionales enviados mediante Aportes del Tesoro Nacional (ATN) a la Vicegobernadora.
Las imputaciones de Galván tuvieron dos ejes. Por un lado, sostuvo que Tere Luna debe rendir cuentas por tres partidas de ATN de 750 mil pesos cada una, solicitadas invocando ante la Nación un "desequilibrio financiero", y que un familiar habría cobrado uno de esos cheques. Afirmó que pretende "develar cómo los fondos públicos del Estado son utilizados para financiar su actividad política o su actividad particular o empresarial". El otro aspecto de su denuncia estuvo referido al gasto de dos millones y medio de pesos en la remodelación del recinto de la Legislatura, basado en un informe del Tribunal de Cuentas.
Si bien el organismo de contralor informó que la obra está aprobada hasta lo revisado en 2009 y que ya está presentada la documentación de 2010, está descartado que este cruce entre el radical y los lunistas continuará, ya que el propio diputado Carlos Luna pidió que se forme una comisión investigadora. El hermano de Teresita contraatacó señalando un acuerdo del oficialismo, Tití Bosetti y Galván en una pelea adelantada por las candidaturas.
En el bederismo se despegaron de la disputa, que atribuyen a un enfrentamiento que raya en lo personal; de todos modos, es sabido que Tere Luna no tiene amigos entre los legisladores y que sus problemas no son precisamente motivo de preocupación en la Casa de las Tejas.
De estas gravísimas imputaciones queda en claro que, más que nunca, es necesario transparentar la gestión y asegurar el funcionamiento de los mecanismos de control del Estado. Por su parte, Guillermo Galván avanzó frontalmente con una denuncia pública, cuando la cúpula provincial de su partido, que estuvo ausente en la presentación, adopta una actitud distante, por algún cálculo electoral con miras al futuro.
Las obras del municipio
Quienes vivimos en esta Capital vemos con sorpresa en los últimos meses la realización de numerosas obras públicas, tras un largo período de inacción. Hoy el municipio tiene varias fuentes de financiamiento, su propia recaudación que está en alza, los fondos provinciales, que también crecieron, recursos nacionales que recibe en forma directa y, principalmente, la plata que llega de las retenciones a la soja.
NUEVA RIOJA informó recientemente que ese dinero supera la nada desdeñable cifra de 16 millones de pesos, de donde se desprende que casi la totalidad de la obra pública que realiza el Gobierno municipal capitalino es financiada por el Fondo Federal Solidario de la soja.
En los últimos meses, la administración quintelista puso en marcha varias obras, de las cuales la más ostensible es el asfaltado, en distintos puntos de la ciudad. Como el estado de las calles es lamentable, por la crónica falta de mantenimiento que el municipio no resolvía, la mejora es notable y bienvenida.
Pero –siempre hay un pero– cabe preguntarse qué sucederá cuando el chorro financiero comience a menguar o se reduzca por cualquier cuestión, ya que a excepción de lo que obtiene por las tasas y rentas del departamento, la llegada del grueso de sus recursos no depende de ni de la pericia administrativa del "Gitano" y mucho menos de sus decisiones, sino de órbitas externas que siempre son fluctuantes.
Lo que asusta entonces es el futuro, porque el pasado habla. El secretario de Obras Públicas, Juan De Leonardi, se ufana de las 6 mil cuadras asfaltadas (según cita un portal informativo capitalino) y asegura que desde 2003 "se ha invertido de manera creciente". Sin embargo, quienes vivimos en la ciudad no pudimos ver ni el año pasado, ni el anterior ni el otro, semejante despliegue de obras, tan repentino como quizás sea efímero. Entre los escasos antecedentes más o menos recientes se puede recordar la obra de remodelación de la Avenida Ramírez de Velasco, aún sin concluir, y la todavía pendiente construcción del CEPAR Norte.
¿Qué sucederá entonces cuando el dinero se acabe? Qui lo sa…



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