Los desafíos: dar las mismas oportunidades a chicos del interior provincial y a los que cursan la escuela secundaria.
En otro punto de la capital salteña, en el primer piso del Hospital Público Materno Infantil, semanas atrás un grupo de niñas y niños, cada uno con su dolencia, con vendas, yesos y hasta agarrando su porta suero, se acercó a la galería de la escuela hospitalaria “Dr. Andrés Cornejo” para participar de un show de magia y de payasos que los docentes habían preparado para festejar los 44 años que cumplió la institución.
Con la instrumentación de la ley de educación nacional 26.026, la domiciliaria y hospitalaria pasaron a ser una de las ocho modalidades del sistema educativo. Aunque la transición recién empieza en Salta, la implementación de ambas alternativas significa un crecimiento institucional en el ámbito provincial.
Si bien la escuela domiciliaria nació con la hospitalaria hace 25 años, en el viejo edificio del Hospital de Niños, son instituciones independientes que trabajan de forma coordinada.
Selva Caffaratti, coordinadora de Educación Hospitalaria y Domiciliaria de la Nación, estuvo en Salta hace unos días e hizo la presentación oficial de la nueva modalidad en el marco de una jornada de capacitación desarrollada en el hospital Materno Infantil.
Llegar al interior
En diálogo con El Tribuno, la funcionaria nacional admitió que “el gran desafío en las provincias es cubrir la demanda educativa del interior, porque ahí también los chicos se enferman”.
Otra necesidad que les preocupa es ponerse a tono con la ley nacional y extender a estos ámbitos, lo antes posible, la enseñanza secundaria. “Salta ya está empezando a trabajar para instrumentar la educación secundaria”, aseveró Caffaratti.
Para las directoras salteñas de ambas instituciones Cristina Echazú (Hospitalaria) y Susana Ricchi (Domiciliaria) las frases coincidentes fueron: “Pasar a ser una modalidad es empezar a caminar solitas, es adquirir nuestra propia identidad”.
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