El proyecto cambiará el perfil natural de la mitad inferior del faldeo del cerro mediante la extracción de terreno en forma de escalones, con una pendiente más estable.
El aterrazamiento cambiará el perfil natural de la mitad inferior del faldeo del cerro mediante la extracción de terreno en forma de escalones.
Después de varios años de espera, las tareas de aterrazamiento del cerro Chenque se realizarán para estabilizar a la gran mole de arcilla que es todo un símbolo de Comodoro Rivadavia. El proyecto que se desarrollará está sustentado técnicamente por investigadores de la UNPSJB (Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco).
Néstor Hirtz, licenciado en Geología, fue uno de los encargados del proyecto que cambiará el perfil natural de la mitad inferior del faldeo del cerro mediante la extracción de terreno en forma de escalones, con una pendiente más estable, del orden de los 28 a 29 grados.
Los escalones tendrán un sistema de zanjas de drenaje para evitar la erosión y encauzar las corrientes de aguas que se generan con las lluvias.
“Nuestro compromiso, desde la Geología Aplicada como desde la Ingeniería de Obra, es garantizar que el cerro no se mueva al menos por 50 años y cuando estamos hablando de deslizamientos en macizos rocosos debería ser superior a los 100 años”, detalló Hirtz en un reciente resumen difundido por la UNPSJB. Hirtz explicó: “los trabajos variarán de acuerdo a la situación geológica del cerro. Los sectores más críticos se ubican en los tramos de faldeo sobre la calle Sarmiento, en su intersección con las calles Mitre, Francia, Belgrano, Chacabuco, y en los sectores del escalonamiento y deslizamiento, próximos a ruta 3”.
RELLENAR CON LO QUE SOBRA
La primera parte de la obra será una etapa de mucha extracción y transporte de material (la cara sur del Chenque proveería de 1,2 millones de m3 de material.). Dependiendo del avance de las tareas, el estimativo es que en un año el aterrazado del Chenque estaría listo. Luego vendrían complementarias de estabilización en sitios específicos.
Si bien el proyecto no evaluó lugares para depositar el gran volumen de tierra, hay sectores que se consideran favorables por la corta distancia y por la posibilidad de aprovechar ese relleno para generar nuevos espacios urbanísticos. Maximiliano López, secretario municipal de Obras Públicas, adelantó a la prensa que la tierra del Chenque servirá para rellenar el puerto y El Infiernillo.
Respecto de El Infiernillo, López sostuvo: “es necesario colocar tierra allí por la depresión geográfica que presenta, que suele provocar deslizamientos del cerro. Con este relleno vamos a lograr que no se produzcan más deslizamientos del otro lado del Chenque, y así evitar que el camino alternativo presente cada año una falla”.
“Los trabajos no afectarían el Camino del Centenario ya que las máquinas realizarán los escalones desde este camino hacia abajo, hasta llegar a la calle Sarmiento”, destacó Hirtz en el informe difundido por la Universidad. La ladera alta se encuentra estabilizada e incluso tiene vegetación autóctona. El mayor ajuste se realiza desde los 120 metros hacia el nivel de la Sarmiento.
RECOMENDACIONES SOCIOAMBIENTALES
En 2006, la geógrafa Ana María Raimondo y la bióloga Laura Madoery emprendieron el Estudio de Impacto Socioambiental del proyecto de Aterrazamiento del Cerro Chenque. En base a los resultados, elaboraron medidas de mitigación y recomendaciones necesarias para minimizar los posibles impactos negativos derivados de la ejecución del proyecto.
Entre las recomendaciones generales, Raimondo y Madoery consideraron preciso evitar o disminuir el paso de maquinarias pesadas dentro de zonas habitadas para minimizar el impacto acústico y vibratorio; y prescindir de la extracción o destrucción de la vegetación que se encuentra tanto a los pies del Chenque como del arbolado público.
Además, consideraron imprescindible difundir al público en general los detalles del alcance de las actividades proyectadas, “a fin de evitar en la medida de lo posible conflictos o temores que puedan suscitarse por desconocimiento del tema”.
“Se recomienda tomar en cuenta todos los recaudos posibles y disponibles con los que cuenta la empresa contratista, a fin de no alterar de manera significativa el normal movimiento y actividad en las calles”, señala el estudio. “En el momento de extracción y traslado de material, en lugares puntuales, se sugiere tomar recaudos sencillos como la recomendación a los vecinos de cerrar las ventanas”, agrega.
En febrero de 2010 se produjo una de las últimas jugadas en contra del cerro Chenque: mientras caía un temporal de lluvia sobre la ciudad, el barro del gigante se esparció por el centro. Antes, en febrero de 1995, hubo desprendimientos y se produjo aquella grieta que obligó al corte de la ruta por bastante tiempo. El accidente más lejano que provocó inconvenientes en la urbanización se registra en 1969, también cortando el paso por la ruta Nacional 3.
Más de 40 años pasaron y recién ahora se divisa la solución definitiva para lograr un desarrollo seguro de la ciudad.
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