El riojano pidió declarar en la mañana de ayer y afirmó nuevamente no tener vínculos en la causa.
Una vez en el estrado, el riojano, hermano de otro de los implicados e hijo de Liliana Medina, la mujer imputada por la presunta explotación sexual de la joven tucumana en wiskerías riojanas, pidió declarar pero que no se le realicen preguntas.
“Declaro mi inocencia ante ustedes. Voy a estar preparado para responder cualquier acusación”, con esas palabras inició Gómez su testimonio.
En ese mismo sentido, y afirmando su inocencia y la de su familia, dijo que “lo que se dice de mi familia se asemeja a la dictadura”.
“Somos de Frontera, Santa Fe. Mi madre nos trajo a La Rioja en el 86 u 87. Trabajaba en casas de familia pero no alcanzaba” relató Gómez y dijo que por eso, su madre comenzó a ejercer la prostitución, lo que les permitió comprar algunos inmuebles.
“Su decisión, errónea o no, fue vender su cuerpo para darnos cosas a nosotros. Por eso causa dolor escuchar lo que se dice” expuso el riojano.
Asimismo, sostuvo que “hablan de violación, que somos unos delincuentes. Trimarco acusa, me duele tanto cuando dice ‘esta mafia de los Gómez’ y Gómez somos mi hermano y yo, no hay nadie más”.
“Lo único que se escucha es una voz mentirosa”
La declaración de Fernando “El Chenga” Gómez sin dudas traerá repercusiones.
Continuó diciendo que quería hablar para que no se escuche siempre la misma “voz mentirosa”.
“Me duele que me traten de abusador. Nunca estuve preso, y de la noche a la mañana estuve en una cárcel y después en otra”, comentó y enfatizó que “no estoy arrepentido de ser hijo de Irma Medina. Me voy a poner al frente de quienes mientan”.
Se dirigió a la madre de Marita directamente diciendo que “entiendo la situación de Trimarco, que su hija no está. Pero no tenemos nada que ver, y ella a través de sus dichos dañó”.
Luego de “El Chenga” declararon dos testigos, Patricia Sosa, una enfermera y Miguel Ardiles, por la tarde.
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