Charlas en medio de la política-joda

Aquí, una fragmentaria pero real enumeración de charlas mantenidas con gente bien informada, con eje en la debacle política capitalina que precede a los comicios del mes que viene.
El hombre se sonríe tristemente. “Estamos en un nivel de hipocresía nunca antes visto”, dice, mientras enciende un cigarrillo aunque sabe que está prohibido fumar.

El hombre habla, claro, del sainete vivido en el Honorable, que provocara el fracaso de la aprobación para la adjudicación del servicio de transporte público. El contrato de ese servicio venció en 2008. Más de tres años después, este negocio de 100 millones de pesos al año pende de un hilo que a su vez está agarrado de la nada.

El hombre chupa el extremo filtrado de su cigarrillo con ansia insuperable. Mira por la ventana del edificio que conoce de muchos años. Es un veterano de la política citadina, y a veces el cinismo lo supera.

“Lo que más me molesta es que venga un concejal a decirme que se opone a la adjudicación de Indalo y va a votar en contra, pero que al mismo tiempo me pregunta: ¿Tienen los votos para aprobarlo, no? Porque si no, se nos arma un quilombo bárbaro…” masculla de costado el hombre.

Golpea con un dedo las teclas de su computadora distraídamente. Me mira con esa mirada de los miopes, que parece ir más allá de la cara de uno. “La verdad, tengo miedo”, dice. “No solo lo han amenazado a (Fabricio) Cascino. Hay otro concejal al que le tiraron un papelito con amenazas por debajo de la puerta, y que no quiere decir nada para no afligir a la familia. Y el otro día apareció quemado un auto que tenía la calcomanía con la publicidad de Pechi (Quiroga). Acá salieron todos a despegar las calcos de sus autos, por las dudas”, dice.

(…)

Atiendo el teléfono. Es uno de los informantes que habitualmente me pasa chismes desde la intimidad de un grupo político.

“De todos los de UNE, renunció uno solo”, me dice. “Ahora los de Farizano lo miran como un héroe, y los de UNE lo quieren liquidar”, dice.

Minutos antes, lo había escuchado a Raúl Dobrusín, por radio. El diputado electo soltó, muy seguro, que lo mejor para todos era llegar hasta el fin del mandato, que al menos era lo que querían los integrantes de la coalición. “Pero bueno, Farizano está en su derecho de disponer sobre el Gabinete”, dijo.

El que me habla por teléfono me dice: “en realidad no renunciaron, porque lo que quieren es que Farizano los eche, y entonces se van en bloque”, sostiene. “Martín (Farizano) pasa la escoba después del aniversario, eso es seguro”, anuncia.

(…)

Tomo un café con otro informante, este del MPN. Viene de un acto y se prepara para ir a otro. “Nosotros no nos metemos en el quilombo que tienen los demás. Hablamos de nosotros y de lo que proponemos”, me dice.

“Estamos tranquilos. Quiroga siempre instala que va ganando, hasta que llega el día de los votos y pierde”, dice, con una seguridad asombrosa.

“José (Brillo) se muestra con todos los sectores, va soldando la unidad. Estuvimos con Sapag, estuvimos con Sobisch, estuvimos con Salas (Jorge), con los peronistas…vos sabés como es el MPN…no quedan heridos, esta vez vamos a ir todos juntos”, me dice.

Al rato, me junto con otro del MPN. Este es de otro sector que apoya a Brillo. “Hay que respaldar a José, y dejar de gastar plata en dirigentes de otros partidos”, dispara enigmáticamente.

Pregunto a quién, o quiénes, se refiere, casi sin sorprenderme. “Hay uno de los que se oponen a Indalo que cobró 50.000 mangos por mes para hacer el jueguito de la división”, sostiene, suelto de cuerpo, el informante.

(…)

Viernes a la noche, en una cena.

“Farizano no hizo una mala gestión. Pero no la comunicó bien”, me dice el anfitrión.

Le pregunto a qué se refiere cuando se habla de gestión. Y enumero: transporte público sin resolver, estacionamiento medido sin resolver, lavacoches sin resolver, concesión del servicio de agua potable sin resolver…

“No seas jodido”, me dice.

Agrego: ¿Por qué se habla en pasado de la gestión de Farizano?

“Sos jodido, no hay nada que hacer”, me dice.

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