Todo sucedió en la noche en que la policía auto acuartelada decidió tomar la Jefatura de Posadas. Ya habían pasado varios días y el conflicto no se resolvía. En medio de la problemática, el primer mandatario Maurice Closs, decidió realizar una reunión en Casa de Gobierno con los medios de comunicación, algunos afines a la renovación, otros no tanto.
Luego de unos minutos el primer mandatario envía un mensaje a mi celular: “vení”. Espere en el portón trasero que está ubicado por la calle Félix de Azara y luego con “orden” del propio gobernador ingresé y pedí que me acompañaran algunos colegas que tampoco podían entrar.
Ante los ojos sorprendidos de varios colegas y funcionarios, ingresamos al patio de la Casa de Gobierno a la espera de tener algún dato periodístico. Obviamente queríamos saber que acciones iba a tomar Closs ante una situación de conflicto tan extrema; aclaro que sigo pensando que fue un reclamo salarial y no un golpe institucional, relato que quisieron instalar los medios estatales y paraestatales.
Luego de unos minutos a la espera que el gobernador nos recibiera, grande fue mi sorpresa cuando un secretario del ejecutivo, dijo: “ingresa Samaniego… solo Samaniego”. Ante la mirada sorpresiva de mis colegas, entré al despacho del primer mandatario. No podía perder la posibilidad de obtener información de primerísima fuente.
Cual sería el recibimiento del gobernador a un periodista que siempre fue crítico a su gestión. Cual sería la expresión de Closs. Cual sería mi reacción. Cabe destacar, que fue la primera vez que me recibió para un reportaje periodístico después de ser gobernador (en el primer periodo y el principio del segundo)
Varios eran los interrogantes. Las respuestas estaban a segundos de dilucidarse. Camisa negra, una cadena de oro, pantalón de vestir y un Mauri muy desencajado, es lo que pude percibir al encontranos cara a cara, pero también ví sus intenciones de dialogar.
Lo primero que me dijo fue: “No seamos hipócritas… vos estás de un lado y yo del otro”. A buen entendedor… igualmente siempre aclaro que yo soy periodista, no periodista opositor u “operador” periodístico, como quieren etiquetar los funcionarios de la renovación a los que tenemos la oportunidad de realizar alguna que otra crítica, o simplemente la posibilidad de escuchar todas las voces.
La charla continúa y él un poco más relajado, me brindó datos concretos: no iba a intervenir la provincia y no tenía posibilidad de incrementar los salarios policiales. Además me dijo que la toma de la Jefatura era “un golpe institucional”. Esta última cuestión, como ya aclaré anteriormente, nunca se la creí. Pero era el relato oficial, que finalmente decidieron instalar en los medios amigos.
Toda la charla fue entorno a la situación policial. Lo escuche atentamente y cuando el silencio entre ambas partes marcó el final de su relato, decidí agradecerle que me recibiera y nos saludamos. Al momento de cruces de manos, solo atiné a decir: “me hubiese gustado que también vos me escucharas cuando censuraron el canal”. Él solo atinó a mirarme a los ojos, incomodado por mi expresión, dijo: “tengo mucho por hacer”. Así cerramos una charla que duró aproximadamente entre 10 y 15 minutos.
La verdad es que me sorprendió que el primer mandatario me reciba en su despacho, en un momento de tanta tensión social. Ahora la pregunta ¿cambió mi percepción de Closs a partir del escueto reportaje? No, no me cambio en nada los conceptos que tengo sobre su gestión y sobre los impresentables que los rodean, como ser: Carlos Pretto (vicepresidente de Emsa), Ricardo Escobar (Jefe de Gabinete), Jorge Franco (Ministro de Gobierno), entre otros funcionarios que solo han hecho de la política el mejor de sus negocios económicos.



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