A pesar de que ya habían pasado muchas horas del accidente, Javier Abraham seguía con mucha bronca.
El chapón, que quedó sobre la concurrida Avenida desde la reparación del cordón cuneta, se cruza sobre la cinta asfáltica de manera peligrosa. Los autos y las motos tiene que hacer peligrosas maniobras para esquivarlo, cosa que no pudo hacer el camionero, ya que no consiguió verlo.
El lugar carece de una señalización adecuada, y según los vecinos y comerciantes de la zona, siempre estuvo de esa manera. “Son más de 80 centímetros salidos del cordón, enfrente del Supermercado Mastromauro”, dijo el camionero.
Además señaló que cuando llamó al Municipio no encontró respuestas, solo evasivas. “Me decían que no tenían inspectores en Junín”, dijo. Una situación por demás extraña y llamativa. “Además alguien me pasó el número de teléfono de Chami (Miguel). Lo llamé y me dijo que no podía hacer nada porque se iba a un asado. Que me iba a mandar un inspector, pero no vino nunca nadie. De un lado se pasaban la pelota para el otro”, manifestó el hombre.
“Ya eran más de las tres de la tarde y me dicen que hasta las cuatro no van a tener personal, que de la única manera que iban a poder venir era si se cortaba la calle”, dijo y eso fue lo que hizo. “Cruce unas gomas y tambores y corté la calle”.
Con la policía en el lugar, un integrante de inspección general en una de las más de 30 llamadas que hizo, le dijo que “iban a arreglar las cosas cara a cara”. A los cinco minutos el inspector, de apellido Coronel llegó al lugar de muy mala manera.
“El policía me dijo que me tranquilice, que saque las cosas de la calle y que haga la denuncia. Porque ni a ellos mismos lo atendían desde el Municipio”, manifestó Abraham, que realizó la exposición civil en la Comisaría Primera.
Tras más de 7 horas en el lugar, el camionero fue llamado por Coronel, quien se disculpó y le dijo que el secretario de gobierno, Mauro Gorer y el responsable de Obras Públicas, Agustín Pinedo, querían el lunes hablar con él, que no haga la denuncia y que no se lo informe a lo medios.
El miedo a la exposición pública es muy fuerte entre los funcionarios municipales, quienes vieron en la situación un foco de conflicto inminente, y lo quisieron evitar. Algo que no pudieron, porque esas 7 horas de espera no hicieron más que enfurecer al hombre, quien tuvo que desembolsar 4.500 pesos para poder arreglar su vehículo.
“Lo único que quería yo era que venga alguien para que constate que la rotura se había producido por el chapón, nada más”, dijo. “Yo no me voy a perder el viaje que tengo el lunes, después de haber tenido que poner 4.500 pesos para arreglar una goma que era nueva, porque ello quieren hablar con migo. ¿Hoy (por ayer) dónde estaban?”, manifestó.
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