Chamamé gaúcho y maceta en la cuarta noche del Cocomarola

Noches correntinas de aquellas que no se igualan se viven en la 22º Fiesta del Chamamé y 8º del Mercosur. El martes, con tiempo más distendido en el escenario, los artistas accedieron al pedido de bis por parte del público. Ballet de Integración (Brasil-Argentina), el misionero Jorge Suligoy, su coterráneo Chango Spasiuk, Los grandes del chamamé, Santiago Verón y su conjunto, Integración y Los Ojeda, parte del programa que sigue siendo de primer nivel.
Es el mejor festival del país, con una organización impecable”. Con estas pa-labras, el misionero Jorge Suligoy sintetizó la experiencia de su bautismo en la 22º Fiesta Nacional del Chamamé y 8º del Mercosur, la noche del martes. “Estoy desde el primer día y me quedo hasta el último, la magia que se vive aquí es lo que hay que preservar. Me voy feliz, hay que venir una vez aunque sea a esta meca del chamamé, no se si pueda contar todo lo que siento”, dijo a El Litoral.

Con el tema “Yo soy ese del sombrero” se presentó Suligoy en un bien ganado lugar en el centro del escenario, con una jornada bastante flexible en cuanto a horario de actuación, que hizo posible muchos “bises”. El misionero levantó un vozarrón para cantar “El cosechero” y otros temas. “Anduve por Corrientes todo el año, para ver si me pueden querer un poco y veo que sí”, agregó emocionado.

Puntualmente a las 21 comenzó esta cuarta noche en el Anfiteatro “Mario del tránsito Cocomarola” y finalizó pasadas las 4 de la madrugada, en armónica superposición con la peña “Chipacity”. La Orquesta Folklórica de la Provincia con dirección del maestro Alfredo Suárez, Mateo Villalba y la excelencia de su guitarra, Humberto Falcón y Fernanda Dupuy del Chaco, fueron de los primeros en ocupar la grilla de artistas. El grupo Nuevo tiempo, al igual que Añoranza y Los grandes del chamamé, amenizaron la gran pista bailable que es la platea. Chamamé maceta y chamamé gaúcho con un bello cuadro de integración del ballet argentino-paraguayo, con cierre de Santiago Verón y su conjunto. Aquí se entregó el primer premio de la jornada y fue para la trayectoria del otrora integrante del dúo Verón-Palacios. Entre el público, aplaudió Simón de Jesús Palacios.

“Si me invitan, vengo gateando”

Quien lo dijo fue el mendocino Raúl “Tilín” Orozco (del dúo Orozco-Barrientos), que invitado a exponer su visión sobre la producción musical en el folklore argentino, participó del foro ADN Chamamé, en horas de la tarde. La mesa de debate estuvo integrada además por el presidente del Instituto de Cultura, arquitecto Gabriel Romero y Nicolás Wainselbaum. “Es la primera vez que vengo a la fiesta, me sorprendió la estructura, no en todos los festivales hay un escenario techado”, dijo a El Litoral. “Estoy descubriendo el programa a mi paso y espero el aviso para venir con Fernando (Barrientos), apenas nos inviten. Junto al periodista Gabriel Plaza, enviado del diario La Nación de Buenos Aires, “Tilín” Orozco visitó las emisoras radiales que dentro del predio realizan un trabajo encomiable con su staff de periodistas.

“La fiesta tiene una dosis

importante de vanguardismo”

Raúl Báez, Humberto Norniella, Juan Carlos Cosarinsky, Maia Sasosky (Argentina), Rigoberto González Mann (Paraguay) y Paulo de Freitas Mendonca (Brasil), son los locutores oficiales del Chamamé 22, un verdadero eje de integración para el Mercosur, que va más allá de un simple nombre promocional. Primero como turista y ya como si fuera de la casa, así se considera Paulo de Freitas, luego de cuatro años en el escenario. Con risueño portuñol y un ferviente amor por la música del chamamé, se expresa en el escenario. En un momento de recambio con sus colegas, charló con El Litoral y contó que es de Porto Alegre, periodista y presentador, que dirige un diario, Jornal do Nativismo, y que realiza más de 50 presentaciones por año, además de intervenir como compositor y payador.

“Acerca de este movimiento, tengo al chamamé como nuestro, el gaúcho es una identificación del habitante de Río Grande do Sul, somos muy acastellanizados, muy parecidos a los argentinos”, dice. Ya en el ‘80, Paulo con su programa radial “América criolla” difundía chamamé, gatos y milongas. Su afinidad viene por el lado de Antonio Tarragó Ros, Raulito Barboza y “Pocho” Roch, a quien conocía de nombre, luego vía telefónica y este año, personalmente. Amigo personal de Argentino Luna, ante la pregunta de un tema de su preferencia, se inclina por la obra de Antoñito, “un creador, tradicional e innovador” y en instrumentación, su gusto va para Barboza, “el más genial”.

“En estos cuatro años aprendí muchas cosas, conocí Corrientes, visité como turista y hoy puedo hacer de guía. La fiesta tiene una dosis de vanguardismo importante y una organización sin nada que objetar. El hecho de seleccionar locutores de los tres países, habla del verdadero deseo de integración y no de un mero provecho promocional”.

Concierto Spasiuk

El misionero Chango Spasiuk fue una de las figuras más esperadas de la noche. El acordeón y un maravilloso grupo de músicos (violín, chelo, guitarra, percusión), la voz de Diego Arolfo y el repaso de temas como “Soy forastero”, “de aquellos que yo escuchaba en la radio y que ahora vamos a compartir”, dijo al público.

La mística que Spasiuk despierta en la gente, es cuestión de piel. Un concierto privilegiado del artista que continúa cautivando con la misma desesperada ansiedad por escucharlo. Quizás lo más cercano a una definición, es que la música del Chango se palpa, se toca en el remoto espacio de la mente que guarda un recuerdo, un perfume, alguna hojarasca otoñal. La música del Chango es melancólica y profunda, pide sin exigir, se ofrece sin mezquindad, sube por dentro y si se permite, en el ámbito chamamecero tradicional, sigue siendo “aquel mocoso a contrapelo”.

El Chango habla poco, su música conversa lo que siente necesario.

Los Ojeda

Camino al Cocomarola, cerca de las 2 de la madrugada del miércoles, El Litoral se cruzó con Los Ojeda, nueve integrantes de un grupo paraguayo que momentos después subiría al escenario para una actuación que fue el broche de oro para la embajada chamamecera del país hermano que, viene bien decirlo, fue una puesta de las mejores que se han visto en lo que va del festival, a tono con todo lo que llega del país vecino: puesta impecable y musicalidad exquisita.

Los hermanos Ojeda, Pedro, Mino y Mateo, nacidos en la ciudad de Pedro Juan Caballero, en mayo de 1996, llegaron a concretar su sueño largamente anhelado, el cual siempre fue, unirse en el arte de la música y formar el grupo que lleva su apellido.

Actualmente el grupo está integrado por: Pedro Silvestre Ojeda, director; Emigdio “Mino” Ojeda, arreglador musical; Mateo Ojeda, compositor; Pedro Manuel Ojeda, guitarra eléctrica; Oscar Mateo Ojeda, violín y batería; Gustavo Ojeda, percusión; Martín E. Olmedo, teclados y acordeón; Iván Fernández, ingeniero de sonido y luces; Pedro Cabrera Ojeda, asistente de palco.

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