En la primera jornada de la Fiesta Nacional del Chamamé, el “paí” exhibió una serie de planteos ligados a la extranjerización de las tierras, ecología y producción, así como a la educación, la cultura y la pobreza.
El perfil político de la fiesta adquirió repercusión nacional a partir de la cobertura que desarrolla el diario metropolitano La Nación.
Se aguarda que en las próximas horas se confirme oficialmente la presencia del Gobernador, Ricardo Colombi en la Fiesta del Chamamé.
Con inspiración festivalera, el chamamé se transformó esta semana, también, en un acontecimiento político. Fue así con el caso de la “Galopera 2013” que cantó Mario Bofill el domingo, pero además, ocurrió el sábado en una apertura de tono religioso con la que el padre Julián Zini bendijo el escenario, oración que mencionó cuestiones tales como la educación, la ecología, la tierra y la cultura.
Zini, caraterizado arriba de los escenarios por el contenido social de sus intervenciones, fue el encargado de realizar la bendición en la primera noche de la Fiesta Nacional del Chamamé. Lo hizo con una oración de 18 estrofas con la que no se alejó de su impronta.
Sin la mordacidad de Mario Bofill, pero con una alta carga de planteos a la clase dirigente, el “paí” se encargó de decir lo suyo sobre el agua, la extranjerización de las tierras, el Iberá, el Ayuí, ecología y producción. Pero así también de la educación, la cultura y la pobreza.
Al promediar la oración, Zini sostuvo: “Por eso es tan importante // la relación que se da // con la tierra y con el agua // la planta y el animal. //gracias por el agua dulce, // riqueza providencial,// hay que aprender a cuidarla: ¡ojito... se va a acabar!”
Y a renglón seguido se ocupó de la extranjerización de la tierra: “Pero el agua está en la tierra, // y la tierra se vendió...// ¿Cómo ser nosotros mismos,// soberanos, sin tutor, // responsables, sostenibles, // y ejerciendo el justo rol // entre Yverá y Ayuí, // Ecología y Producción..?”
Sobre la identidad manifestó en el verso que, “Mi pueblo está resistiendo,// está defendiéndose // como sabe y como puede, // quiere seguir siendo él; // no quiere ser fotocopia // de nadie, no importa quién...// ¡Ser esclavo satisfecho // te tienta siempre otra vez!”
Al mismo tiempo dejó oír una queja por el uso del castellano, con lo que inició una manifestación de advertencia sobre la educación. “Nos podaron la palabra // para impedirnos pensar,// por eso, nos cuesta tanto // ser arandú para ha-blar...// El peligro es conformarse // con tocar y con bailar...// Cuidemos nuestra palabra: // ¡no es pecado el yo-pará!”, indicó.
En torno a la escolaridad, remarcó que “hace falta esa escuela // que asuma el modo de ser” (en relación a la correntinidad) y hasta, “una iglesia que inculture // desde los pobres, la fe”.
“La herida de la Pobreza // se nos va a cicatrizar // cuando todos nuestros chicos // puedan ponerse a estudiar...// Una escuela que humanice // y nos enseñe a pensar, // dará al chámame poetas, // ¡Musiqueros, siempre habrá!”, manifestó.
Y en el epílogo pidió, “Líbranos del cholulismo // cultural que es invasor, // y líbranos del complejo // de inferioridad, buen Dios! // Creyendo en el chamamé // y en nuestro Ñanderekó, // le estamos sumando al mundo // de lo nuestro, lo mejor”.
Las definiciones del sacerdote chamamecero invistieron al puntapié inicial de la Fiesta de un carácter político que no tuvo respuesta desde la clase dirigente, lo contrario a lo ocurrido con las ironías de Bofill al entonar su “Galopera 2013”.
Esa composición surtió un efecto positivo para el público que se levantó en una ovación para el ex candidato a senador, pero negativa para la dermis de la clase dirigente, que exteriorizó algunas quejas.

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