Al declarar como testigo por el presunto pago de coimas a legisladores para la aprobación de la Reforma Laboral de 2000, el exvicepresidente, Carlos “Chacho” Alvarez, calificó al Gobierno del exjefe de Estado Fernando De la Rúa como "un fracaso" y sostuvo que uno de los elementos reunidos para determinar su "certeza absoluta" de que existían sobornos fue la sospecha que le transmitió el senador nacional por el Partido Justicialista, Antonio Cafiero.
Sentados a pocos metros de distancia uno del otro, el expresidente replicó sus dichos y lo increpó sobre los motivos de su renuncia a la vicepresidencia. Entonces, "Chacho" Alvarez le respondió: "Usted necesitaba que el tema de los sobornos desapareciera de los medios y de la opinión pública y usted sabía que había que remover a (Alberto) Flamarique y a (Fernando) De Santibañes. Y yo estaba esperando eso como gesto" político.
Alvarez, quien renunció diez meses después de haber asumido denunciando una trama de corrupción en la Cámara alta, dijo que en aquella época el Senado estaba "muy degradado" y ningún dirigente político consideraba imposible el cobro de dinero -en este caso se habló de 5.000.000 de pesos- para que saliera aprobada la ley.
"Estaba convencido políticamente que los sobornos existieron. Cuando aparece la confesión de (el arrepentido exsecretario parlamentario Mario) Pontaquarto pude reafirmar lo que pensaba", manifestó el exvicepresidente al testificar en el juicio que se sigue contra el expresidente Fernando De la Rúa, entre otros.
Antes de Alvarez declaró como testigo el exdiputado nacional, que en aquella época integraba el FREPASO, y actual periodista Jorge Giles, quien aclaró que votó en contra de lo que mencionó como una "lexibilización" de las leyes laborales en contra, a su criterio, de los trabajadores.


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