Chachahuén: historia de una licitación polémica que nació en el 2006

Chachahuén: historia de una licitación polémica que nació en el 2006
El área ubicada en Malargüe fue adjudicada por el gobierno al grupo Vila - Manzano, que luego se asoció con Omar Álvarez e YPF.

Cinco años pasaron desde que Julio Cobos lanzó la primera licitación de las áreas petroleras secundarias hasta que ayer se anunció el primer hallazgo de crudo. Gran parte de ese tiempo fue el que perdió la Provincia, que dejó de percibir millones dólares en regalías y millones de metros cúbicos de petróleo, que en plena crisis energética son tan importantes como los dólares para combatir el déficit provincial.

La burocracia estatal y la demora de algunas empresas en comenzar a explorar y explotar áreas como Chachahuén postergaron la posibilidad de contar con esos recursos.

La licitación de las áreas secundarias la impulsó en el 2006 Julio Cobos, pero, después, el propio Gobierno dio por caído el proceso por una serie de irregularidades y por la presunta presión de algunas compañías interesadas en hacerlo fracasar. En el 2007 se abrió nuevamente la licitación que, según comentan por lo bajo fuentes del gobierno actual, estuvo claramente direccionada para favorecer a empresas locales.

Las adjudicó en mayo del 2008 Celso Jaque, quien agregó por decreto una excepción, ya que en el pliego figuraba que ninguna compañía podía quedarse con más de cinco áreas. Pero Ketsal ganó siete. La firma de Vila-Manzano formó una UTE con Kilwer y se quedó con Chachahuén, la estrella de esa licitación, entre otras áreas. Por el bloque ubicado en Malargüe, la empresa ofreció US$126,7 millones.

Pero la inversión fue prácticamente nula. Luego comenzó el proceso para obtener el permiso exploratorio. La Declaración de Impacto Ambiental se obtuvo recién en febrero del 2010. Mientras tanto, Ketsal comenzó a buscar socios. Primero se acercó Energía Mendocina, de Omar Álvarez, y después apareció YPF, que se convirtió en el mayor accionista de la sociedad y operador del área.

Hoy, los derechos sobre Chachahuén se dividen en 70% para YPF, 20% para Ketsal-Kilwer y 10% para Energía Mendocina.

Este esquema de negocios entre las mismas empresas se repitió luego en otras áreas petroleras que el gobierno entregó inicialmente al grupo Vila - Manzano, como Ñacuñán, Pampa del Sebo, Zampal Norte y San Rafael. En esas zonas todavía no comenzaron los trabajos de exploración.

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