La actividad se enfrenta a un año clave donde pueden desaparecer más jugadores debido a la falta de precio y competitividad.
La fruticultura está en una situación terminal para los pequeños productores de Neuquén y la zona del Alto Valle. Aunque llevan décadas en la actividad y pertenecen a familias que han desarollado la actividad por generaciones, muchos de ellos hoy sólo piensan en vender sus chacras. Ese es el cuadro de situación que describen debido a los graves problemas que enfrenta la actividad y que para todos se van a agravar este año. Para muchos la situación que están viviendo en la actualidad es parecida a la de la crisis de los años 2001 y 2002, cuando el sector estuvo contra la espada y la pared debido al uno a uno con el dólar que fijaba la convertibilidad hasta que llegó la devaluación del peso.
Las historias se repiten desde Senillosa, Plottier y Centenario y Vista Alegre, en Neuquén, hasta Cipoletti, y Fernández Oro en Rio Negro. Los productores frutícolas más pequeños, y medianos de hasta 35 ha, afrontan un tendal de problemas.
En este informe, La Mañana de Neuquén aborda los casos de cuatro productores frutícolas, y un empresario con cámara frigorífica cuenta sus desventuras.
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