Unas 300 madres de familia se reunieron ayer a las 19.30 en la plaza San José, en Las Lajitas, e iniciaron una nueva marcha hacia la casa del adolescente que violó a una vecinita de ocho años, el día 11 del corriente con el propósito de destruir la vivienda, aunque no fue posible porque la policía montó una custodia permanente frente al inmueble.
El ataque sexual a la nena se produjo el 11 del corriente y exacerbó a la ciudadanía, que se manifiesta diariamente contra la inseguridad.
Viviana Salas, tía de la niña abusada, aseguró que las marchas no cesarán hasta que la Justicia interne al joven abusador en un lugar donde pueda rehabilitarse. Añadió que temen que la minoridad del causante haga que la Justicia lo libere y vuelva al pueblo y que los hechos se repitan. “Protestamos para que se haga Justicia y se adopten medidas preventivas. Mi sobrina se recupera físicamente del hecho pero sus daño psicológico es más complejo”, dijo.
“Todas las madres de este pueblo estamos heridas”, enfatizó.
La Justicia debe prevenir y para eso vamos a marchar hasta que nos escuchen”, advirtió.
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