A partir de las recomendaciones, surgió un programa de mitigación para que, durante la tarea, se reduzca la mortalidad incidental de albatros y petreles, especies amenazadas y en riesgo de extinción.
Esta entidad tiene exigentes estándares para evaluar la pesca sostenible y la trazabilidad de los productos del mar.
La certificación permite que los productos de la pesquería de merluza de cola puedan ser elegidos para llevar la ecoetiqueta azul MSC, una manera sencilla para que compradores y consumidores puedan identificar productos provenientes del mar sostenibles. La certificación de esta pesquería comprende un total de 11 buques y una captura anual en 2011 de 70.000 toneladas métricas.
La pesquería de merluza de cola argentina es la tercera pesquería en Argentina en alcanzar la certificación del MSC. En 2006 recibió la certificación la pesquería de vieira patagónica, primera pesquería de vieira del mundo en obtenerla, y en 2011 el de la anchoíta argentina bonaerense, primera pesquería de anchoveta certificada MSC en el mundo.
La Fundación Vida Silvestre Argentina participó del proceso de certificación, junto a otras entidades, analizando y emitiendo opinión crítica sobre los informes elaborados por la compañía certificadora. "Hemos apoyado la certificación aunque enfatizando la necesidad de concretar las mejoras recomendadas, y haremos el seguimiento de su cumplimiento en cada auditoría anual", afirma Guillermo Cañete, director del programa marino de la FVSA.
"Nosotros impulsamos que se abra un espacio de discusión que se imponga salir del corto plazo, pensar un poco más allá y empezar a hacer una pesca sólida", Guillermo Cañete.
"La pesca es un negocio global. Y el negocio global está controlado o influenciado por los grandes compradores. Yo puedo tener algo que es muy valioso pero si no lo puedo vender es como si no valiera nada. "Estamos trabajando para ayudar a encontrar esos mercados", agregó.
"El sistema de certificación es un incentivo de mercado. Los consumidores están pidiendo productos de mar que vengan de pesquerías que estén manejadas de forma sustentable. La etiqueta de la certificación es la que da el mensaje, es la diferencia de que un mercado compre o no una producción. Las grandes compañías en el mundo compran pescado certificado no sólo por una decisión conservacionista, sino porque necesitan, para mantener su negocio, una producción constante y sustentable en el tiempo. Ellos se dan cuenta de que si no reciben pescado a lo largo del tiempo no van a poder venderlo y si no venden no ganan. Eso es una visión de futuro, pensar que dentro de 10 ó 15 años necesitan ecosistemas sanos y productivos que produzcan y sigan produciendo el pescado que ellos venden", explicó. En ese sentido reconoció que es un interés económico, pero "que promueve cambios".
"Sobre esa base, nosotros, como organización de conservación, que busca un equilibrio, encontramos un idioma en común con las empresas y en función de este esquema de evaluación, estas recomendaciones y un plan de acción, podemos trabajar en conjunto".
Reducción de la mortalidad de albatros y petreles
Del proceso de evaluación para la certificación surgió una serie de condiciones y recomendaciones, incluyendo la reducción de la mortalidad incidental de aves, en la que deben trabajar el gobierno, las autoridades pesqueras, las empresas y las organizaciones de la sociedad civil en conjunto para mantener la etiqueta y, en cuatro años, acceder a la recertificación.
Por otro lado, Argentina ha ratificado el Acuerdo para la Conservación de Albatros y Petreles, y ha elaborado un Plan de Acción Nacional para reducir la interacción de aves con pesquerías en la República Argentina.
En ese marco, la Fundación Vida Silvestre Argentina junto al Grupo Vertebrados del Instituto de Investigaciones Marinas y Costeras (Conicet-Universidad Nacional de Mar del Plata) y Aves Argentinas, con la activa participación del Inidep y de la Provincia de Tierra del Fuego, con la colaboración de las empresas involucradas y el apoyo económico del Consejo Federal Pesquero, inició las actividades del proyecto "Reducir la mortalidad incidental de albatros y petreles en pesquerías de arrastre en el mar Argentino. Promover la toma de conciencia en el sector y las prácticas de pesca responsable, un paso necesario para la conservación de especies amenazadas".
El proyecto apunta a la generación de conciencia en los tripulantes de los buques para que se implementen en forma efectiva medidas de mitigación para reducir la mortalidad incidental de albatros y petreles, especies amenazadas y en riesgo de extinción.
Así surgió que en la próxima marea -a partir de mediados de julio- un buque de arrastre que pesca merluza de cola en las difíciles aguas del sur de nuestro país, comenzará a utilizar el dispositivo denominado "líneas espantapájaros" que sirve para mitigar el impacto sobre estas aves.
Al ser consultado sobre la posibilidad de buscar ese tipo de certificación para la merluza hubsi, Cañete indicó que "pretendemos que en dos años podamos articular con el Gobierno nacional un plan para que la pesquería de la merluza hubsi, que tiene la misma situación, también pueda aplicar medidas de mitigación para albatros y petreles. Y esperamos que la experiencia de la certificación se pueda aplicar a la merluza", indicó. No obstante aclaró que "eso significa mejorar la investigación, tener una planificación de largo plazo, que haya una figura que sea planificación ambiental estratégica, mejorar los controles, que sean efectivos, e instrumentar mecanismos de acceso a la información".
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