El desconcierto que generó el faltazo de los testigos derivó en cuestionamientos internos. La diputada Cerruti se mostró muy molesta con la resolución de Gallardo para utilizar la fuerza pública, pero su ausencia en la comisión también despertó el malestar de legisladores que ya evalúan votar un reemplazo para su cargo en la Secretaría.
Ayer, la ausencia más notoria fue la de la diputada Gabriela Cerruti, quien consideró que si no había testigos, la reunión debía suspenderse. En realidad, según pudo saber LPO, lo que más irritó a la diputada fue que el viernes por la tarde, un emisario (el Dr. Juan Manuel Lugones, en su carácter de gestor de negocios, según expresa la resolución) se presentara a nombre suyo (y del legislador Martín Hourest) ante el Juzgado de Gallardo.
En rigor de verdad, Cerruti no vio con buenos ojos la resolución del juez porteño que autoriza el empleo de la fuerza pública para traer a los testigos a declarar a la comisión. Una medida extrema y cuestionable desde el punto de vista jurídico, que también generó desacuerdos entre los distintos bloques.
En la sesión pasada, debido a la inasistencia de la legisladora “sabatellista”, el rol de la Secretaría lo ocupó el diputado Raúl Fernández (Encuentro Progresista). “No está bien que no baje a poner la cara cuando faltan los testigos”, se quejaron en ese momento, diputados opositores.
Aprovechando el malestar que se generó a su alrededor en las últimas horas, el PRO mantuvo conversaciones con el kirchnerista Juan Cabandié y con Diego Kravetz (del bloque peronista) para analizar la posiblidad de que en una próxima reunión pidan votar un reemplazo para su cargo en la Secretaría de la comisión.



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