Los K no cerrarán acuerdos con Buzzi antes de las elecciones

Los K no cerrarán acuerdos con Buzzi antes de las elecciones
Cuando Norberto Yauhar y Carlos Eliceche le “marcaron la cancha” a los electos Martín Buzzi y Gustavo Mac Karthy, estaban operando en el contexto de una estrategia armada por la Casa Rosada y avalada por la propia Presidenta Cristina Kirchner.
Quienes conocen la entretela, dicen que en la cima K quieren administrar gradualmente la diáspora que sufre el Peronismo Federal para que “haya una inserción que garantice confiabilidad de cara a la próxima gestión”, explicaron. En otros términos no quieren que vuelvan a cambiar de caballo a mitad del río.

Los casos de Martín Buzzi y Felipe Solá son emblemáticos. Ambos tendieron puentes hacia el kirchnerismo antes de la generales de octubre, pero además lo hicieron públicamente. Con todo, Tanto Buzzi como Solá se suman a los numerosos dirigentes opositores que se lanzaron a tocar la puerta de despachos oficiales en busca de un vínculo que les garantice la gobernabilidad en sus distritos.

En el kirchnerismo administran los retornos y reciben visitas, pero se no cerrarán aún acuerdos. Todo se definirá -sobre todo las alianzas con impacto parlamentario- después de las elecciones y antes del recambio de fin de año. A pesar de que intentó un acercamiento, no se recompuso con el gobernador radical de Corrientes, Ricardo Colombi. Al cordobés De la Sota, lo aceptan con recelo. El más resistido es Alberto Fernández.

Buzzi y Solá

La maniobra de Felipe Solá, que anunció su retiro de la oposición "dura", es un adelanto del peregrinaje. "El objetivo es que todos se pinten de celeste y blanco", ilustró un funcionario, en referencia a los colores del Frente para la Victoria. Es decir: en el Congreso se solicitará enrolamiento incondicional y, en ciertos casos, la incorporación a las bancadas K. Nada de bloques independientes que impliquen el "poroteo" en cada votación. En Balcarce 50 confían en que sacarán aún más votos que en las primarias y, desde ese pedestal, exigirán a los emigrados, señala Jesica Bossi en una nota aparecida en La Nación.

Siguen en pie las alianzas que se amasaron antes de agosto: con Martín Buzzi, el delfín de Mario Das Neves que se acercó a la Casa Rosada ni bien ganó en Chubut, y con José Manuel de la Sota, que, más allá de que terminó bajando su lista de diputados nacionales, siempre es mirado con desconfianza.

El Gobierno mide los movimientos en Chubut: Aún no jugó todas sus cartas con Buzzi y Mac Karthy. En Balcarce 50 quieren que jueguen de verdad en las elecciones de octubre y que avalen no solo el triunfo electoral de Eliceche, sino también su condición de referente político K.

Conversaciones con Guinle

Hubo renovados contactos el último mes con aquellos que suelen tener posiciones autónomas. En esa lista están la pampeana María Higonet, el radical correntino José Roldán, el chubutense Marcelo Guinle, la rionegrina María José Bongiorno y, ya más asimilada al kirchnerismo, la santafecina Roxana Latorre. Esta última, que hace dos semanas desfiló por la oficina del jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, busca arrimar dirigentes del peronismo no alineado.

En suma, todo indica que la Casa Rosada administrará con mucho cuidado los tiempos y retornos al mundo K. No definirá acuerdos antes de las elecciones. A los legisladores díscolos les pedirá incorporación a las bancadas oficialistas. ¿Qué pasará con Das Neves?. Dicen que el hombre esperará un tiempo y luego intentará filtrarse en la periferia K con un ofrecimiento tentador, la senadora Graciela Di Perna.

Comentá la nota