Gran despliegue por parte de las fuerzas policiales para impedir que agrupaciones de protesta lleguen al Centro Cultural. Problemas con el periodismo.
El inusitado sistema de controles y seguridad implementado para que se realice la Asamblea Universitaria que consagró en el rectorado de la UNT a la fórmula Juan Cerisola-Alicia Bardón, fue sobredimensionado en relación al despliegue de fuerzas en recursos humanos e inteligencia, más allá de la magnitud del encuentro.
Un doble vallado, reforzado por personal perteneciente a la policía de la provincia, se extendió a lo largo de calle 25 de Mayo desde Mendoza hasta la intersección con Córdoba, impidiendo el paso, a ese perímetro, de todo aquel que no se encontrara habilitado para transitar por tal espacio.
Solamente pudieron acceder a las instalaciones del centro Cultural Eugenio Flavio Virla, las personas debidamente acreditadas, ya sean autoridades, funcionarios de la Universidad, los propios consejeros, y la prensa en general.
De esta forma, en las afueras del recinto y a un par de cuadras de distancia, agrupaciones estudiantiles y sectores docentes demostraron su malestar con el desarrollo del acto comicial dado las innumerables irregularidades suscitadas en los últimos días y que empañaron la vida institucional de la Casa de Altos estudios.
Por medio de cánticos y pancartas, solicitaron la nulidad del proceso y el llamado a nuevas elecciones, por considerar que estuvo, cuanto menos, viciado de parcialidades y situaciones hermanadas con la ilegalidad.
Ante todo, respeto
Lamentablemente, fueron dos los hechos que tuvieron a la prensa como eje de la polémica.Uno de ellos estuvo relacionado con el impedimento que significó, en un primer momento, para los medios, ingresar al anfiteatro donde se encontraban todos los consejeros.
Ante ello, el Director de Comunicaciones de la UNT, Alejandro Díaz, tuvo un fuerte altercado con la seguridad, pues estaba previsto que la ceremonia fuera pública. Luego de negociaciones, se permitió la entrada al lugar.
Posteriormente, en el momento en que Cerisola realizaba declaraciones, dos individuos, identificados como de seguridad personal, increparon física y verbalmente a un periodista, justo en el momento en el cual trataba de interrogar al flamante rector sobre la utilización de los fondos provenientes de las regalías mineras.
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