Ramírez inició otro mandato en un acto del que participó Yedlin. El ministro de Salud evitó hablar del conflicto que mantiene con los hombres y mujeres de la sanidad distanciados del gremio.
A tal punto privilegió Yedlin una expresión sobre la otra, que no quiso hablar de los trabajadores que mantienen un plan de lucha desde el año pasado, pese a no tener un sindicato.
Pese a lo previsto, no fue el ministro de Gobierno, Edmundo Jiménez, quien recibirá al gremio mañana para escuchar un pedido de aumento salarial.
"Las organizaciones gremiales son pilares democráticos como representantes de los trabajadores, y una de las primeras que se cierran cuando hay un golpe de Estado. Es muy importante que se mantengan en esta línea y sus dirigentes sean electos en votación. La organicidad permite siempre un trato más sencillo desde el Gobierno. No voy a hablar de los autoconvocados: quiero festejar la asunción de Ramírez", dijo Yedlin.
El funcionario destacó que se pudo desarrollar un eficiente trabajo conjunto en distintas áreas, como capacitación y formación, aparte del habitual debate salarial que delegó a Jiménez. "Me transformo en interlocutor de los pedidos, pero el tema es abordado y definido por el ministro de Gobierno, según la disponibilidad de recursos que exista", señaló. En este caso, la salud tiene un acuerdo por aparte del alcanzado por el Frente de Gremios Estatales.
Planteo formal
Ramírez pidió una mejora de entre el 6% y el 8% en los haberes de los empleados de la salud. "Queremos la equiparación salarial entre lo pactado en marzo con el Gobierno provincial y lo dado por la Nación. Hay un compromiso para otorgar esa diferencia. También solicitaremos que se avance con la incorporación de unos 500 trabajadores monotributistas como transitorios, y de cerca de 2.000 transitorios a la planta permanente, que se sumarán a los 3.000 ya titularizados", aseveró. Se refería a los contratados que, mediante la Comisión de Desprecarización Laboral, los autoconvocados consiguieron que el Siprosa dejara efectivos.
El sindicalista negó estar enfrentado a los autoconvocados ni alegrarse por la negativa del Gobierno a aceptar una mediación con ese sector: "defendemos nuestros intereses como gremio y los de nuestros afiliados; no me pongo contento por lo malo que le pase a los otros".
El sindicalista autoelogió su gestión, y señaló que ATSA creció un 300% en la cantidad de afiliados (pasó de 4.000 a 12.000 desde 2006, según sus cálculos) y realizó numerosas obras en su sede, las que fueron recorridas por el ministro del área. "La Casa de Gobierno siempre nos respaldó", finalizó.


Comentá la nota