Creció la desconfianza de los ahorristas a los bancos tanto privados como estatales y a su vez disminuyó fuerte la propensión al consumo, según un flamante relevamiento realizado en todo el país, incluido La Rioja, por la Universidad Católica Argentina y la prestigiosa consultora TNS Gallup.
En tanto, pareciera que el cepo cambiario y las fortísimas restricciones a las importaciones impidieron en septiembre una mejora de las expectativas económicas de los argentinos. Así surge del último relevamiento del Índice General de Expectativas Económicas (IGEE) que realizan la Universidad Católica Argentina (UCA) y TNS Gallup. En septiembre de 2011, sólo 19% de los encuestados decía que preferiría quedarse con pesos en el hogar en caso de tener capacidad de ahorro, es decir, menos de uno de cada cinco. Y uno de cada cuatro (25%) decía que la mejor opción era destinar los recursos a compras. Era la alternativa más elegida. Pero un año más tarde, es la segunda opción con el 23% de las respuestas.
Es decir que casi la mitad de la población si es que lograra ahorrar, se guardará el dinero en casa o lo consumirá, mientras que sólo el 17% lo dejaría en el banco, en pesos o en dólares. Los dólares depositados en entidades bancarias eran la opción para uno de cada diez en 2010 y 2011, pero en septiembre último sólo adhirieron a esa opción cuatro de cada cien. El resultado es consistente con la multimillonaria fuga de depósitos en moneda extranjera que causó el cepo cambiario y a las importaciones desde octubre de 2011.
Y los depósitos bancarios en moneda local son elegidos en apenas el 13% de las respuestas. Si el Gobierno buscó que la pesificación forzosa de los ahorros genere una gran liquidez bancaria en pesos parece lejos de lograrlo. Y es lógico ya que las tasas de interés son claramente negativas frente a la alta inflación reinante.
La propensión a guardarse el dinero en casa es mayor entre los que tienen menor nivel de educación y menor poder adquisitivo (28%). La preferencia por gastar es mayor en el segmento de 25 a 34 años (30 por ciento), los universitarios (26%) y en el GBA (27%). Depositar los pesos en un plazo fijo o caja de ahorro es más elegida por los más jóvenes (17% entre los menores de 24 años) y los sectores altos (17%). La compra de dólares crece en los más jóvenes, los niveles altos y en la Capital.
Estancamiento
En septiembre las expectativas económicas se mostraron prácticamente estancadas y habrían mejorado un poco si no fuera porque precisamente retrocedió la evaluación de la oportunidad para comprar electrodomésticos que realizan los encuestados. Lo cual parece razonable en un contexto de precios en alza y fortísimas restricciones en la oferta de cantidades y calidades por las trabas del Gobierno al ingreso de mercadería extranjera.
En los primeros nueve meses de 2012 el índice general de expectativas cayó 13,6% respecto de septiembre de 2011 y 17% inferior al récord registrado en octubre de 2011, el mes en que Cristina Kirchner resultó reelecta.
Entonces el 38% de los encuestados sostenía que la situación económica era muy o bastante buena. Ese porcentaje se redujo en septiembre casi a la mitad: 20 por ciento.
En tanto, en octubre de 2011 sólo el 17% creía que las cosas estaban bastante mal o muy mal, mientras que en la última medición contestó así el 42% de los encuestados.
La medición se realizó entre el 21 y el 30 de septiembre último, con 1013 encuestas a personas de 18 y más años, con alcance nacional.

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