La centroizquierda italiana, al borde del precipicio

Perdió cuatro regiones clave y ya no seduce al votante. Muchos obreros apoyan a la derecha.
La derrota en las elecciones regionales del domingo y lunes últimos encendió los focos del escenario político en lo que parece la irremediable decadencia de la sinistra italiana. Gobernaba desde 2005 once de las trece regiones en disputa (las otras dos, Lombardía y Véneto estaban en manos de la centroderecha) y ayer se despertó sin otras cuatro más, muy importantes: Piamonte, Lazio, Campania y Calabria. Cabe preguntarse: ¿se trata de una crisis irreversible?. La respuesta luce positiva. La izquierda ha perdido sus ideas-fuerza y las propuestas concretas. No es más una alternativa para el italiano medio y esto le otorga un inmenso espacio a la hegemonía de las derechas que lidera Silvio Berlusconi.

Esta mentalidad de no estar a la altura de los acontecimientos reales explica en buena parte la progresiva decadencia de las fuerzas de izquierda italiana, dominadas durante décadas por el Partido Comunista (PC), el más grande e importante de Occidente, y hoy aglutinada en el partido Democrático. Ante la prensa, Pier Luigi Bersani, secretario general de esa agrupación, recordó ayer que en enero "nadie hubiera apostado a que conquistaríamos siete regiones sobre trece".

Pero, en realidad, la derrota es mayúscula más que por el número por la consistencia de las regiones perdidas. En las seis en que logró vencer la centroderecha, viven 28 de los 41 millones de italianos convocados a votar. En las siete que conservó la centroizquierda residen 13 millones.

Pero en lo que luce medio como una fuerte derrota y medio como un desastre epocal de la sinistra hay también otros datos. En cinco regiones se presentó el movimiento de las "Cinco Estrellas", capitaneado por el cómico Beppe Grillo, que sostiene no ser de derecha, centro ni izquierda, pero cuyos votantes son en un 90% jóvenes y adultos de sinistra desilusionados. Grillo logró votaciones muy buenas, en torno a un 7%, con más de medio millón de votos para sus listas. "Cinco estrellas" descabezó en las cinco regiones en que se presentó a la Federación de la Izquierda, un eje de Refundación Comunista y el Partido Comunista, que volvieron a achicarse, esta vez a un 2,5/3%, que son cifras de desaparición.

En realidad, el partido Democrático sufrió perdidas vistosas en varias regiones y quedó contra las cuerdas en el norte de Italia, donde arrasaron la Liga Norte, acusada de racista, xenófoba y con tendencias separatistas, y su íntimo aliado, el premier Berlusconi.

Para conmover a los nostalgiosos que recuerdan las épocas gloriosas del Partido Comunista, la realidad demuestra que cientos de miles de obreros del norte italiano votan ahora por la Liga Norte, que les propone defender sus puestos de trabajo y echar a los inmigrantes que "vienen a robar el trabajo de los italianos".

Fundado en 1921 en Livorno, el Partido Comunista tuvo líderes como el teórico Antonio Gramsci y el jefe de fierro, Palmiro Togliatti. Progresivamente buscó tomar distancias de la URSS en los años '70, pero terminó disolviéndose al concluir la Guerra Fría.

En casa del Partido Democrático, nadie se da por enterado de la magnitud del nuevo fracaso. En Facebook apareció ayer un mensaje de Martina Veltroni, hija del ex líder de esa agrupación, Walter Veltroni, quien perdió en abril de 2008 contra Berlusconi las elecciones generales anticipadas pese a que obtuvo el 33,5%, hoy una cifra fuera del alcance de los actuales dirigentes. Su papá renunció. Ahora Martina se pregunta y la demanda tuvo mucha repercusión: "¿Alguien va a dimitir? Que lo haga por favor antes de que me venga la gastritis"

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