Miles de personas presenciaron el desfile cívico militar. Giacomino y Schiaretti, juntos en el palco.
El comienzo del desfile estaba previsto para las 11 pero el mediodía ya estaba pisando el Parque Sarmiento. Con banderas que superaban su propia altura, los estudiantes no paraban de bostezar. Pero, se hizo la luz y entonces un jeep militar con una clara ascendencia a las películas bélicas de Hollywood hizo su aparición.
A bordo iba el intendente Daniel Giacomino y el Gobernador, también lookeado cinematográficamente. Un Juan Schiaretti, con banda y bastón ceremonial dio por iniciado el acto con un decidido “Buenos días”. Pero, la hinchada estaba tan enojado por el retraso que entre las gradas se escuchó otro decidido: “Buenas tardes querrá decir, maestro”.
Con este pequeño contrapunto pero con grandes anécdotas que se relatarán a lo largo de esta nota, el desfile cívico-militar del 25 de Mayo tuvo lugar ayer en una reluciente calle Hipólito Irigoyen. Una multitud de cordobeses y turistas participó, con banderas y escarapelas.
La amplia convocatoria al acto fue destacada en tres oportunidades por el locutor oficial: “Más de 100 mil personas han venido a celebrar”. Cifras más, cifras menos, todo fue fiesta ayer en la ciudad de Córdoba. Si al fin y al cabo no todos los años se cumplen 200.
Rimbombante. El gober llegó sonriente al acto. Desde el jeep no se cansaba de saludar. Pero el toque de seductor innato lo dio cuando pasó frente al palco de autoridades y le tiró un besito a su señora Alejandra Vigo, finamente vestida con un tapado de pana azul.
En el palco se ubicaron funcionarios de la Provincia y de la Municipalidad; no olvidemos a la primera dama de la ciudad de Córdoba –también sonriente, en primera fila– Gabriela Almagro.
Ya eran las 12.30 cuando comenzó el desfile militar. Pasó la Escuela de Aviación, el Ejército del Norte, los Federales de Bustos, Paracaidistas y rescatistas.
Un enjambre de niños formó su propia valla, a lo largo de la cuneta que bordea la avenida. Unos enanos vestidos con poncho de lana jugaban a darle al tiro al blanco al trombón del músico del Ejército de la Armada. Y sí que le dieron.
Las calles estaban colmadas. Qué decir calles, los árboles, balcones, terrazas de los edificios, también.
En un quinto piso, estudiantes universitarios ensayaban el punta y taco militar, deseando, quién sabe, ser protagonistas de otro desfile.
Termómetro social. El aplausómetro cordobés funcionó desde el comienzo hasta el final. Los ex combatientes de Malvinas fueron los más aplaudidos. Recibieron gritos de aliento por parte del público. Es que no desfilaron solos. La familia entera estuvo presente en la calle saludando al público.
El énfasis decayó un poco cuando le tocó el turno a la Policía. Quizá sea por cansancio –habían transcurrido ya dos horas–, el aplausómetro decayó. Y eso que los uniformados pasaron a todo terreno: en bici, en moto, en camioneta, hasta en botes de rescate.
La avenida Hipólito Yrigoyen fue ayer una celebración pacífica y alegre. Pareciera imposible pensar que esa misma calle, pero de noche, se convierte en un concierto de bocinazos y conductores apurados. En fin, 200 años no se cumplen a menudo.
Tranquilos y en tono conciliador
Pese a la nutrida presencia política en el marco del acto, tanto desde el oficialismo como de la oposición, lo que primó fue la calma y la tranquilidad a la hora de hablar ante los micrófonos. Para empezar, izaron la bandera juntos el gobernador Juan Schiaretti (UPC), el senador Ramón Mestre (UCR) y el senador Luis Juez (FC). “Es importante que dejemos de lado las diferencias y hoy estemos todos juntos”, dijo Schiaretti. “Hoy es el día de la Patria, no hay discusión que valga, cualquier pelea será mañana”, señaló Juez.





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