Central visita desde las 11 a Olimpo de Bahía Blanca

Central visita desde las 11 a Olimpo de Bahía Blanca
En el arranque de la segunda fecha del torneo, Central ponía en cancha un solo jugador formado en la cantera canalla. Un hecho de naturaleza extraña que no correspondía con los ritos y costumbres de la institución de Arroyito.
En el arranque de la segunda fecha del torneo, Central ponía en cancha un solo jugador formado en la cantera canalla. Un hecho de naturaleza extraña que no correspondía con los ritos y costumbres de la institución de Arroyito.

Una señal de ayuda que no respetaba empeños, sueños y tradiciones. Fue victoria en Corrientes, la mayoría se dejó llevar por el impacto del primer grito de la nueva era Russo y pocos repararon en aquel detalle.

Sólo tres jornadas después, el triunfo sobre Chicago en el Gigante de la semana pasada puso sobre el tapete el revalorizado aporte de los pibes. Todos se llenaron la boca con el golazo de Becker, el temple de Nery Domínguez y la proyección de Costa. Y algunos hasta se animaron a empezar a pedir a Jonás Aguirre y Coniglio como alternativas que deben insertarse con rapidez. Una desmesura propia de la historia reciente auriazul en el ascenso.

Así camina Central. Peligrosamente cerca de la cornisa de los excesos. Sin estaciones intermedias, con sus frustraciones a cuestas y el eterno anhelo de volver a primera a cualquier precio. Con la incómoda mochila de su pasado inmediato que condiciona la extensión y la autenticidad de cada paso. Con una herida abierta que se desvive por saciar su sed de revancha. Con un manto de exigencia que no repara en los procesos de los pibes de las inferiores. Con una persistente ansiedad que transita embriagada entre la exaltación y la condena. Un vértigo incomprensible en cuestión de días.

En este marco se inscribe el choque en el curioso horario de las 11 en Bahía Blanca. Central se presentará con la necesidad de ratificar lo bueno que esbozó ante el Torito. Debe sumarles certezas a sus buenas intenciones.

Tiene que darle continuidad a los impulsos de reacción que nacen de sus metas originales. Sin desgastar más nombres, con inserciones apacibles de los pibes de fábrica y con la dinámica de la última jornada, lejos de estridencias.

Bahía Blanca será otro desafío para un equipo que moldea su mejor perfil y trata de construir una columna confiable de funcionamiento. Una prueba de decisión, carácter y equilibrio, que puede representar un bono de confianza, un pasaje menos turbulento entre la formación y la madurez colectiva.

No va Ferrari

Al final, Ferrari volvió a ser excluido del equipo por sus molestias físicas y su lugar lo ocupará el retornado Gerardo Pérez. En tanto, Becker seguirá entre los once.

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