El grupo empresarial negó injerencia en los cierres de boliches del ex Abasto.
"Nos habían advertido que iba a pasarnos lo mismo que a los vendedores de frutas y verduras. La diferencia es que nosotros estamos en lugares establecidos, desde hace años y con contratos a cumplir", había dicho Juan Carlos, dueño de uno de los bares del vecindario, durante la protesta del sábado a la madrugada. Los propietarios habían coincidido entonces en que la finalidad de la intendencia "es despejar" la zona.
Pablo Musumeci, representante consultor de Central Tucumano, dijo que el grupo empresarial es "ajeno" a la problemática que involucra al Departamento Ejecutivo de la capital y a los dueños de los negocios que funcionan cada fin de semana, por la noche. "Desde ya no nos sentimos con derecho a definir que los locales no funcionen", respondió el vocero al consultarle sobre si dentro del plan de inversión acordado con el Gobierno provincial y la Municipalidad, se establecieron condiciones relacionadas a las actividades que se desarrollan en el área. Musumeci enfatizó que se hizo una "inversión importante" -$ 150 millones- de acuerdo con el patrimonio del ex Abasto. "Pusimos énfasis especial en el trabajo para recrear un lugar que fue epicentro de la ciudad (...) Es una obra que nos llena de orgullo", agregó.
El secretario de Gobierno municipal, Marcos Díaz, había aclarado el domingo que el operativo se realizó para "hacer cumplir la norma" y que los comerciantes habían sido advertidos por supuestos incumplimientos de tributos y permisos jurisdiccionales.
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