En el Central, la peor pesadilla es correr "la suerte de los albertistas"

En el Central, la peor pesadilla es correr "la suerte de los albertistas"
Los funcionarios temen una purga mayor cuando el Senado confirme a Marcó del Pont.
Me dijeron que me quede piola, tranquilo, que la cosa no era conmigo. Ese día tuve que empezar a tomar pastillas para dormir".

La confesión es de un funcionario del Central que ingresó en le etapa de Martín Redrado y conserva su cargo. Refleja el temor que hay en la entidad a que la purga de personal jerárquico se acentúe una vez que Mercedes Marcó del Pont sea confirmada por el Senado.

La pesadilla tiene una imagen para el espanto: correr el destino de los "albertistas". A menos de dos años de la salida de Alberto Fernández (se fue el 23 de julio de 2008), el kirchnerismo sigue fulminando con regularidad a funcionarios que fueron acercados por el ex jefe de Gabinete.

Entre los "redradistas residuales" y los que se fueron del Central corre hoy un río de traiciones y recriminaciones mutuas.

Hay discrepancias con el número de alejamientos. Cerca del ex presidente del BCRA aseguran que ya son más de 20, muchos de ellos personal de planta, que tienen a su favor el principio de "estabilidad del empleado público", y que hubo despidos arbitrarios, de técnicos que ganaron su puesto por concurso y no eran necesariamente laderos de Redrado.

El primer "separado" de su cargo fue el ex gerente general del BCRA, Hernán Lacunza, quien el viernes 8 de enero le dio entrada al fallo de la jueza María José Sarmiento e impidió -por escasos minutos- que el oficialismo lograra trasladar la plata de las reservas al Tesoro. Lacunza fue reemplazado por Benigno Vélez, hombre de Amado Boudou. En los meses anteriores, como viceministro de Economía, Vélez hablaba casi a diario con Lacunza para pedirle plata para el Tesoro. Días más tarde rodó la cabeza de Pedro Rabassa de la subgerencia de Economía y Finanzas. Había firmado un informe sobre las consecuencias negativas del primer DNU en materia monetaria.

Hubo más despidos en las áreas de recursos Humanos y Administración. A un gerente intermedio, que trabajó en la consultora de Orlando Ferreres, no le renovaron el contrato.

En las filas K argumentan que los cambios fueron menos de 15, y hablan de "desvinculaciones voluntarias". "El banco tiene 2.500 empleados, contando a la Superintendencia", matiza la fuente, y agrega que "en Operaciones -el verdadero 'sistema nervioso del Central'-sigue Juan Ignacio Basco y en Economía sumó poder Jorge Carrera, que llegó en la anterior gestión". Tanto Carlos Pérez como Zenón Biagosch, los dos directores anti K, admiten en privado que no recibieron presiones, aunque reconocen que quedaron completamente al margen de las decisiones importantes.

Redrado y Alberto Fernández comparten varias similitudes. Ambos se vendían a sí mismos como "última reserva racional" del kirchnerismo, y los dos dedicaron buena parte del último tiempo a pulir sus memorias literarias (con ayuda de ghost writers profesionales). Ahora, sus dos fantasmas se unieron para atemorizar a sus ex seguidores.

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