Para el Gobierno, las reservas en dólares que administra el Banco Central son un activo estratégico. Y en medio de los cimbronazos financieros internacionales, el tesoro del Central es un "colchón" que ofrece seguridad y tranquilidad a los funcionarios.
El Banco Central apuesta a que el año terminará con un incremento de reservas del orden de los 6.000 millones de dólares, con lo cual podría cerrar 2010 con 53.000 millones.
La contrapartida de esa expansión es que las compras de dólares se hacen con pesos, y esos pesos el Central debe absorberlos para que la circulación monetaria no se vaya de las bandas establecidas justamente por el Central.En esa tensión entre compras de dólares para sostener el tipo de cambio, y la esterilización de los pesos que se inyectan al mercado, el Central tiene que hacer equilibrio para no terminar haciendo un aporte mayor a la suba de precios, que pareció acelerarse en las últimas semanas

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