Central asume su tormento, lo que le falta, lo que viene y busca reaccionar

Central asume su tormento, lo que le falta, lo que viene y busca reaccionar
El canalla no encuentra salida. Necesita hallar un camino, un atajo, al menos un par de resultados para detener se período de crisis y levantar la cabeza en la B Nacional. Hasta ahora todo fue irregularidad.
Rosario Central no encuentra salida. Necesita hallar un camino, un atajo, al menos un par de resultados para detener se período de crisis y levantar la cabeza en el torneo de la B Nacional. Hasta ahora todo fue irregularidad, desaires y preocupaciones. Un escenario peligroso que no convence desde el campo de juego y que multiplica la angustia en las tribunas. Un oscuro laberinto que pierde las intenciones canallas entre reclamos, dudas y cuestionamientos. Un momento que pide a gritos una señal de vitalidad y rebeldía. Un estado de convulsión que dista mucho de las pretensiones naturales de ascenso.

  Por eso, la semana larga de trabajo y el choque del próximo lunes, a las 19.30, ante Independiente Rivadavia de Mendoza, uno de los punteros del campeonato, representa una oportunidad. Otra más. La chance de fabricar un anzuelo de clemencia que lo rescate de tantos rumores y tanta incertidumbre. El equipo no aparece, el técnico espera respuestas que no llegan y los dirigentes siguen atados a una confusión sistémica.

  Ayer, en el arranque de la semana, el mánager Gonzalo Belloso se acercó al country de Arroyo Seco y estuvo al lado del plantel. Mientras la parte gruesa del plantel estaba en el gimnasio, el líder de Raza Canalla charló a solas con Miguel Russo en la intimidad del vestuario. Fue media hora cara a cara, sin interferencias, en la que cada uno planteó su visión de la realidad auriazul.

  A la salida de ese cónclave se repitieron los mismos gestos de siempre. Sólo hubo palabras de apoyo y ratificación de confianza para este ciclo que comanda Russo. Y el entrenador, fiel a su estilo, se mantuvo en su postura de serenidad que le otorga su experiencia y su conocimiento de la agitación que persigue alocadamente la vida interna canalla. En ese sentido, da la sensación de que nada lo sorprende y que todavía se maneja sin dejarse llevar por la efervescencia externa. Aunque en su círculo cercano reconoce que el equipo todavía está lejos de lo que pretende y que no detendrá su proceso de búsqueda.

  “De local hemos tenido buenos partidos, tenemos que repetir más veces eso”, dijo el técnico en Paraná. Y por allí marchan los desafíos que se plantean en el corto plazo. Metas inmediatas, sin ambiciones desmedidas, remando contra la corriente para enderezar el rumbo. Este equipo se está construyendo tratando de sepultar la pesada mochila que dejó el ascenso fallido en los dos intentos anteriores, y la irritante irregularidad que exhibe este torneo.

  Central asume su tormento, lo que le falta y lo que viene. Busca certezas para poder vestirse de una vez de gran protagonista. Por ahora, los trajes anteriores le calzaron mal, se sintió incómodo y no le duraron mucho. Necesita una ropa que lo potencie, lo deje crecer y lo acompañe. Que sirva para marcar diferencias. Algo que todavía no supo conseguir. l

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