Centenario: cuatro años de espera por las tierras para el cementerio

La expropiación de dos lotes de 1,5 hectáreas en sucesión pasó dos años en la Legislatura y desde 2010 se espera una definición de Provincia, que debe valuar el predio. No hay lugar para construir nichos.
El trámite de expropiación de 1,5 hectáreas a la vera de la Ruta 7 para la ampliar el cementerio municipal lleva casi cuatro años. El expediente estuvo dos años en la Legislatura y ahora espera una etapa de valuación de tierras en el gobierno provincial.

La urgencia que la Municipalidad planteó en su momento se diluyó en el tiempo. A tal punto que el municipio ha formulado otras estrategias contra el proceso de colapso que lleva más de cinco años en la necrópolis.

El retraso del trámite de enajenación de lotes expone además la complejidad de la decisión, que implica indemnizar a un grupo de privados por tierras que hoy a valor inmobiliario pueden costar una fortuna.

El expediente espera un dictamen de una comisión evaluadora que tasa el valor de las tierras a expropiar. Se trata de los lotes I y II -de 7.226 y 7.124 m2- que pertenecen al ex lote agrícola 232 A de una amplia sucesión de la familia Perticone en la década del '30.

La larga lista de herederos –que llega a unos 80- engloba a más de cinco familias descendientes, que si bien han logrado acordar internamente la distribución de los lotes nunca pudieron dar la aprobación oficial a la venta al municipio.

El expediente 178/08 que pide la declaración de utilidad pública de esos dos lotes sujetos a expropiación fue aprobado por la Legislatura en julio de 2010. Antes, el 19 de mayo de ese año, la comisión de Asuntos Municipales emitió un despacho favorable.

La necesidad de expropiar esas tierras fue aprobada por el Concejo Deliberante de Centenario en la sesión del 2 de septiembre de 2008, hace unos cuatro años. Desde entonces, las discusiones y retrasos llegaron a tal punto que hoy la necrópolis cuenta con casi medio millar de difuntos más que en ese entonces.

Plan B

La comuna intentó de varias formas adquirir las tierras a un integrante de la familia Perticone, “dueño” de los lotes I y II contiguos a la necrópolis, pero no tuvo éxito. Comprar una sucesión era sinónimo de meterse en un problema legal.

Por estos días, el municipio formuló otro plan para ganar espacio en el cementerio, ya que previó que un trámite de enajenación se iba a prolongar por más de una gestión de gobierno.

Desde hace años que ya casi no se asignan lugares para difuntos en tierra, a menos que hayan sido reservados con anterioridad. Además, se habilitó un ala al este de la necrópolis donde ya casi no quedan grandes fracciones para construir nichos.

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