Un centenar de identidades recuperadas

Un servicio de la Justicia provincial ayuda a las personas que buscan conocer sus orígenes y reencontrar a sus familias.
Eran otros tiempos. Cuando una adopción se resolvía en un juzgado civil. Cuando un nacimiento se anotaba “directamente” a nombre de otra mujer. Cuando un chico se conseguía “con algunos contactos”.

Y no necesariamente se trataba de apropiaciones (aunque las hubo), sino que años atrás “no estaba instalada la cultura de respetar la identidad de las personas”, explica Wilfrido Pérez, titular de la Oficina de Derechos Humanos de la Justicia provincial.

Ese derecho a conocer el origen, los “de dónde vengo”, los “quiénes fueron mis padres”, o los “qué pasó que me dieron en adopción”, fue lo que empezó a movilizar en la Justicia de nuestra provincia la necesidad de un trabajo sistemático para estar en condiciones de dar respuestas a esos interrogantes.

Ese trabajo comenzó en 1999, y hasta la fecha más de 500 personas se han acercado para peguntar por sus orígenes. Más de un centenar de ellas se fueron con una respuesta positiva, y en muchos de los casos, hasta se gestaron reencuentros familiares, coordinados por la propia oficina.

“Es ese derecho a conocer, que no es del hijo sino del padre”, describe Pérez, al señalar las motivaciones de la Justicia para prestar este servicio totalmente gratuito.

Durante décadas, la Justicia no le dio la importancia debida a este derecho personalísimo. Gran cantidad de adopciones o guardas fueron anotadas con los nombres biológicos de los niños entregados, lo cual luego vuelve dificultosa la identificación. Además, muchos de los trámites se realizaron ante juzgados civiles o de menores, y en no menos ocasiones, se trataba prácticamente de acuerdos de partes.

Por eso, Pérez cree que hay una deuda por saldar: “La Justicia se desentendió durante mucho tiempo de este derecho tan importante, y por eso es que sentimos que con este trabajo estamos haciendo una reparación”.

Un servicio por el derecho a la identidad

Sin costo. El servicio de asistencia para las personas que buscan su identidad biológica no tiene costo alguno.

Sin abogado. No se trata de un proceso jurisdiccional, por lo tanto no hace falta contratar un abogado para realizar el trámite.

Plazos. Dependen de cada caso. Hay expedientes que se logran ubicar en cuestión de días. Otros pueden llevar meses. Y otros pueden no aparecer nunca.

Asistencia psicológica. No siempre son sencillos los reencuentros. Ni para el que lo busca, ni para el buscado. La Justicia ofrece también asistentes sociales y psicólogos para colaborar en el proceso.

Reencuentros. Suelen darse en Tribunales.

Base de datos. Ya está sistematizada toda la información de adopciones ocurridas durante la última dictadura. Para los nacidos en esa época es mucho más breve el proceso de rastreo de expedientes y recuperación de identidad.

Abuelas de Plaza de Mayo. Esa sistematización se realizó con la intención de detectar nietos apropiados por la dictadura. Se procesaron 6.469 resoluciones. No se identificaron nietos, pero hay todavía hay un centenar de casos bajo la lupa.

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