El Censo es de todos y para todos

El Censo Nacional de Población es “la madre de todas las estadísticas”. Es la herramienta de análisis demográfico y sociológico por excelencia, a partir de la cual se obtiene el conocimiento actualizado de las características fundamentales de nuestra sociedad.
Con frecuencia se describe al censo como una “fotografía”, en el sentido que captura en un momento determinado una imagen de toda la sociedad. Sin embargo, el censo es mucho más amplio que una fotografía, ya que abarca a todos y cada uno de los habitantes del país en su lugar de residencia y tiene en cuenta dimensiones o características de cada persona que no surgen a simple vista.

Dicho de otro modo: el censo es una herramienta de análisis muy completa, con la cual trabajan los especialistas durante muchos meses y años posteriores. No es casualidad que el primero de ellos se haya realizado durante la presidencia de Domingo Faustino Sarmiento (1869), a quien recordamos y valoramos como un promotor de la educación pública, un impulsor del progreso como se registran pocos en la historia argentina. Si bien ese primer censo fue incompleto (entre otras cosas porque no relevó la población patagónica), inició una labor que se ha perfeccionado con el tiempo y nos ha acompañado, cada diez años, en la construcción de la Argentina moderna.

El censo es en sí mismo una política de Estado, por eso debe quedar fuera del debate político que es imprescindible en otros terrenos, pero no a la hora de perfeccionar los instrumentos y realizar las mediciones en base a las cuales los gobiernos deben trabajar. Saber cuántos somos, donde vivimos, como nos distribuimos por edades, los estudios realizados, la calidad de las viviendas, las necesidades básicas insatisfechas y el conjunto de datos que aporta el censo es un esfuerzo clave para saber dónde estamos parados y cómo nos encaminamos hacia el futuro. ¿Cómo determinar prioridades de la acción de gobierno a largo plazo sin tener está información fundamental?

En particular para Chubut el censo es fundamental. Las provincias jóvenes como la nuestra tienen una gran movilidad de población y ocupacional y las encuestas parciales no dan nunca con total precisión los grandes cambios ocurridos a lo largo de una década.

Necesitamos saber con la mayor exactitud posible qué está ocurriendo en cada uno de los municipios, de las comarcas y de la provincia en su conjunto. Para esto sirve el censo y a partir de sus datos podemos perfeccionar las políticas de acción futura: saber dónde van a hacer falta escuelas, por ejemplo, o en qué lugares de nuestra extensa provincia hace falta redoblar el esfuerzo para lograr que los jóvenes puedan arraigarse allí, estudiar, trabajar y formar sus familias, y no partan de su lugar de nacimiento.

Quienes en cumplimiento de nuestras funciones recorremos permanentemente el territorio conocemos la comunidad chubutense, cómo está conformada y cuáles son sus necesidades, pero el censo nos ayudará perfeccionar este conocimiento, para tomar mejores decisiones. La información que el censo brinde es una herramienta básica para la planificación de gobierno. Las políticas de estado se nutren de estos datos.

También quiero agregar una reflexión: el censista que llegará mañana a cada casa (ese es el sentido de que sea feriado) representa en ese momento la vocación de mejora que tiene el conjunto de la población y por eso ayudarlo a hacer bien su tarea es necesario y significa también un gesto integrador, un voto a favor de la convivencia.

Asimismo tiene para todos nosotros una profunda significación ciudadana, ya que de sus resultados surgen los índices sobre los que se calcula el peso relativo de cada ciudad y provincia dentro del conjunto e inclusive la cantidad de representantes ante el Congreso Nacional.

Por eso apoyar y participar del Censo Nacional de Población es una responsabilidad de todos, de ahí que el carácter obligatorio esté definido por ley, y lo apoyamos plenamente. Es la continuidad de la Nación Argentina expresada en esta acción institucional que se realiza a lo largo y lo ancho del territorio.

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