Con total normalidad, y cuestiones menores como perros desatados ladrando que infundieron temor en algunos encuestadores o consultas realizadas por transeúntes a los censistas mientras estos caminaban, se cumplió ayer el Censo de Población, Hogares y Viviendas, el Censo del Bicentenario, que tuvo un impacto muy fuerte a primeras horas de su inicio: la conmovedora noticia del fallecimiento del ex presidente de la Nación, Néstor Kirchner.
Ante la respuesta negativa, el censo continuó su marcha, siendo el tema excluyente de comentarios el fallecimiento del ex mandatario. Según comentaron los jefes de radio y de fracción, que estuvieron en las diferentes escuelas, los censistas fueron muy puntuales.
Llegaron a los establecimientos a las 7 de la mañana y fueron proveyéndose del material para efectuar el relevamiento. Salieron puntualmente a la calle a las 8:30 horas.
DURMIENDO
Lamentablemente, pese a que se informó que el censo comenzaría a las 8:30 horas, mucha gente se quedó dormida.
En el centro y en los barrios se presentó este inconveniente para los censistas que tuvieron que acomodar el diagrama de sus planillas.
Contaba una de las censistas que estuvo afectada al radio céntrico que en un edificio «toqué todos los timbres y no salió nadie. Perdí media hora y luego tendré que volver».
En barrio Etchepare, un censista dependiente de la Escuela 78, dijo que también hubo vecinos que se quedaron dormidos y a las 9:30 horas «había gente durmiendo que no escuchaban ni el timbre ni mis golpes con la mano. Esto nos perjudica mucho».
CAMA AFUERA
Ocurrió el caso de una joven que amaneció en el departamento con su novio y tuvieron que avisar telefónicamente a la vivienda de esta chica no se tomen sus datos para que no sea censada dos veces.
También un grupo de mujeres, de Esquel, se acercaron a la Escuela 720 del barrio Constitución, a censarse, ya que hicieron noche en Trelew, post recital de Chayanne.
Vale destacar que el censo se realiza sobre las personas que durmieron la noche anterior en el domicilio.
EN LA PUERTA
Las paradojas del censo, pese a que todos los censistas estaban con casacas azules, identificación, y los docentes con guardapolvo, fue que mucha gente, aún viviendo en casas confortables como se pudo observar desde afuera, atendieron a los censistas en las puertas de sus viviendas.
En algunos casos, los censistas apoyaban sus planillas contra algún muro o tapial para poder completarlas con los datos, algo incómodo.
En algunos barrios se sumó el problema de los perros. A una censista, en barrio Etchepare, la mordió un perro.
RECIBIMIENTO
La contracara la brindó, por ejemplo, un comerciante que tiene su local sobre la calle 25 de Mayo y vive al fondo colocó un cartelito «Sr censista: Golpee fuerte».
Y los vecinos de barriadas más humildes que sí permitieron el ingreso de los censistas al interior de sus viviendas, y compartieron mate y algún café con los encuestadores.
En tanto, en la Escuela 40 se consultó por el ingreso para censar un complejo de tipo conventillo. Se sugirió que los censistas se acompañen.
En barrio Inta, por otra parte, por las familias numerosas, el cuestionario se hizo más prolongado, en lo relacionado a los hijos.
En las comisarías también se censaron a los detenidos, al igual que en la Alcaidía Policial.
DOS CUESTIONARIOS
No todos los censistas tenían suficientes autoadhesivos para dejar en cada domicilio censado. Entonces se entregaron en forma alternada.
En las mismas escuelas se contó con censistas suplentes y cada jefe de fracción o de radio se encargó de abastecer con viandas a todos los participantes de este censo.
Luego de completar las planillas, al mediodía, se realizó una planilla resumen y luego una planilla general, a cargo de los jefes correspondientes.
Hubo dos cuestionarios: el de tipo A y B. El B era un cuestionario breve, con los datos escenciales para el censo y el A era un cuestionario de muestreo y ampliado. Por ejemplo, en el cuestionario tipo B se preguntaba «tiene computadora» y nada más. En el cuestionario tipo A, además de preguntar «tiene computadora» dentro de ese mismo ítem se sumaron otros puntos como «tiene teléfono celular», «cuántos», «telefonía fija», etc...
CALLES SILENCIOSAS
Las calles estuvieron vacías, los comercios cerrados, el ruido habitual de la ciudad no existió a lo largo de la jornada de ayer.
Quienes se levantaron temprano estaban en sus veredas, dialogando con otros vecinos, baldeando, lavando sus automóviles, leyendo el diario, regando el jardín o barriendo patios, a la espera del censista.
Sí abrieron los revisteros en el centro porque el trabajo de estos, al igual que el de los playeros en las estaciones de servicio, no está tipificado en la ley y en el decreto del censo.

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