El fino polvo que cubre la ciudad impide ver el cielo pero no paraliza la intensidad de las definiciones para el próximo mandato comunal. El intendente electo Inza va tejiendo la trama con su estilo. Mientras, Duclós instala temas: los funcionarios deberán dar a conocer la evolución de su patrimonio en audiencia pública.
El interrogante egoísta sería qué tenemos que ver nosotros con un volcán que explotó a mil kilómetros pero la naturaleza también está globalizada. ¿Por qué nos iba a perdonar? Las cenizas, como se ha dicho, siempre maceran argumentos para la metáfora. Desde una película a los enredos de la política o, ¿acaso este país no se ha visto taponado de grises en su historia si de grises se tratan las cenizas?
El paso a paso de Inza
El polvo en suspensión podrá entorpecer nuestros bronquios pero no pueden impedir que en las vísperas del cambio de gobierno se sigan gambeteando febrilmente las alternativas que se van gestando día a día. El intendente electo José Inza afronta la expectativa de lo nuevo y para ello necesita un armado de nombres que no sólo garanticen caminar los duros primeros tramos sino que le inspiren su confianza.
Claro, no resulta sencillo. Primero porque, por fuera de los discursos y las consignas de campaña, cuando llega el momento no son tantos como pareciera los que están en condiciones de acceder a un cargo. Segundo, no todos entonan la misma melodía aunque intenten tararear la misma canción.
Inza no tiene experiencia de gestión ni ha ocupado cargos públicos, pero no se va a suicidar políticamente en el primer intento. Por ello no debería llamar la atención si recurre a gente con experiencia o a funcionarios de la administración del ex intendente Juan Barberena. Eso explica el papel que están jugando por estos días los concejales Luis Conti o Alejandro Lozano, con los matices que cada uno tiene, o el tanteo hecho a Héctor Bolpe quien no sólo fue concejal sino que fue un hombre clave en el mandato de Barberena. Las consultas al arquitecto Jorge Palmisano sobre obras públicas o al propio José Rodríguez Silveira, entre otros.
Algunos de ellos podrán formar parte o no de su primer gabinete y, seguramente, habrá nombres nuevos y sorprendentes mientras la calesita de supuestos postulantes sigue su derrotero. La decisión final dará la pista de lo que pretende Inza en el comienzo de su mandato dentro de quince días (en realidad, el acta de traspaso se firmará el viernes 9 para evitar un vacío legal atendiendo a que Omar Duclós jura como diputado nacional al día siguiente).
Un cacho de Cultura
Cuando trascendió el nombre de la docente Estela Cerone al frente del área de Cultura y Educación, o como se denomine en el nuevo organigrama, provocó el rechazo de algún sector pero también indicó algunas certezas de lo que piensa el próximo mandatario. A la abrumadora historia de su militancia y coherencia a Cerone se le suma su capacidad de trabajo cuando estuvo al frente de la Escuela de Estética con una visión abarcativa del hecho cultural, un eje central en una sociedad como la azuleña.
La sensación es que Inza quiere pisar sobre seguro. Más aún, es probable que deje a algún funcionario de segundo nivel en determinadas áreas.
Duclós sigue jugando
El actual mandatario Omar Duclós sigue instalando temas todas las semanas. Inauguró en el barrio El Sol la Unidad Sanitaria Nº 13 "Doctor Julio Cordeviola", un moderno edificio realizado con fondos del Banco Interamericano de Desarrollo a través del gobierno provincial y un proyecto municipal. Hubo en el acto ausencia de concejales y del futuro Intendente (¿lo habrán invitado?) o alguien de su equipo junto a las autoridades. A quien sí se vio fue al edil electo Rodolfo Rancez.
También anunció el envío de un proyecto al Concejo Deliberante de control social y transparencia relativo a la evolución patrimonial de los funcionarios, incluidos los concejales, desde que comienzan hasta que finalizan su cargo. Más allá del destino que tenga la iniciativa, para este miércoles dispuso realizar una audiencia pública en el Salón Cultural en la que todos los funcionarios deberán presentar su patrimonio ante la comunidad.
Después de doce años resulta una buena idea para evitar que, por lo menos en esta cuestión, no nos cubran las cenizas.





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