Tras el temporal más de 100 árboles añosos de diferentes especies autóctonas fueron arrancados de la tierra y otros 100 perdieron sus ramas. La recuperación de estos ejemplares puede llegar a tardar entre 15 y 20 años.
Más de 1500 familias perjudicadas, 900 viviendas afectadas, y más de 100 árboles añosos fueron arrancados de cuajo de la tierra colorada.
Rápidamente operarios de la capital provincial se pusieron trabajar para mitigar los destrozos e intentar normalizar las zonas más afectadas. Se entregaron más de 1500 chapas, cerca de 60 kilos de clavos, decenas de martillos y de tenazas, más de cien colchones y frazadas, además de bolsas de alimentos no perecederos.
La asistencia fue rápida, la reparación acorde, sin embargo el estrago que el mesociclón causó en la flora misionera excede la buena predisposición y el trabajo mancomunado, dado que representa una pérdida de incalculable valor que no puede ser reparado en el corto plazo.
Según las primeras estimaciones, únicamente en Posadas el temporal provocó la caída de más de 100 árboles y otros 100 perdieron sus ramas. “Cerca de 200 árboles fueron víctimas de la tormenta. De los árboles caídos, lo que observamos es que en el 90 % de los casos fue porque los vecinos cuando arreglaron las veredas de sus casas cortaron las raíces, y los árboles perdieron el sustento” indicó Manuel Sánchez, Secretario de Servicios Públicos del municipio.
Dicha hipótesis fue confirmada por Renard Cura, presidente de la Asociación Civil Rincón Nazarí que tiene a cargo de una reserva natural urbana; quien relató que la poda y remoción de árboles sin conocimiento y autorización municipal es muy común. “La gente incluso planta especies que no son propicias, como por ejemplo el ficus (por sus raíces levanta veredas, rompe caños de agua y provoca destrozos). Cada especie para su destino específico” observó Cura.
Por norma, cuando un vecino desea plantar, cortar, podar o remover un árbol ubicado en su terreno debe pedir autorización al municipio y según de qué especie se trate se le concede el pedido, dado que hay especies autóctonas que no pueden ser removidas. “Luego de la sanción de la Carta orgánica, cada árbol es patrimonio intangible del municipio. Es por ello que la municipalidad debe decidir qué tipo de árboles se planta y donde se plantan” sostuvo el presidente de Rincón Nazarí.
Desde el Departamento de Parquización de la Municipalidad, se considera que en la mayoría de las avenidas posadeñas el 90 por ciento de los árboles son añosos, entendiendo este calificativo para un ejemplar que tenga más de 30 años.
La clave con estos ejemplares radica en el mantenimiento. La poda que finalizó en el mes de agosto, dado que según los dichos populares no puede llevarse a cabo durante los meses que tienen R en su nombre, debe ser realizada por expertos del municipio. “Por la tormenta hay muchos árboles que al perder sus ramas quedaron mus desbalanceados. Se cayeron muchas ramas de un solo lado. Por ello cuando se van cortando las ramas que cayeron se va haciendo el corte como debe ser. Y ahora vamos a comenzar la tarea de poda para balancearlos” relató el funcionario.
Vegetación nativa
Misiones, con 1 millón 100 mil hectáreas de selva nativa misionera, conserva remanentes de árboles grandes y añosos como dignos representantes de la selva nativa original. Algunos de estos ejemplares, entre los que se encuentran más de una docena de lapachos, y decenas de paraísos, chivatos, urunday, cañafistolas y jacarandás, según el informe oficial del área de Servicios Públicos de Posadas, resultaron víctimas de la fuerte tormenta del martes pasado, causando una pérdida irremplazable en el corto plazo, dado que el crecimiento pleno de un árbol, según la especie, oscila entre 15 o 20 años.
“Estos árboles que perdimos, ya la semana que viene tenemos que estar plantando. Donde se perdió un árbol hay que plantar otro. Vamos a hablar con los vecinos, consensuar que tipo de árbol será colocado” señaló Sánchez al frente del área de servicios Públicos de la municipalidad, al tiempo que admitió que no es la mejor época para plantar dado que mayo, junio y julio son los meses adecuados, cuando la tierra está fría, pero la magnitud de los destrozos no deja opción.
“Los dos primeros años de plantado el árbol son los de mayor cuidado, por eso tratamos de buscar padrinos que se encarguen de apuntalarlos y regarles. En el 2012 hemos plantado 7.500 árboles todos autóctonos del semillero del vivero municipal. Buscamos padrinos en escuelas e instituciones para que los cuiden los primeros años” indicó el funcionario.
Asimismo, resulta de vital importancia el mantenimiento responsable de la flora a lo largo de los años. En este marco, Renard Cura, quien se desempeñó como Convencional Constituyente de la Carta orgánica municipal, sostiene la necesidad de contar con un registro de los árboles emplazados en el territorio posadeño. “El inventario es muy importante que se haga el día de mañana. Debe establecer un número para cada árbol de la ciudad, su especie, su ubicación precisa, el estado fitosanitario del árbol y hacerles un seguimiento. Esta información debe estar centralizada en un centro de cómputos” relató Cura. De esta manera, con cuidados y mantenimientos asiduos se evitaría en las próximas tormentas, numerosos desprendimientos de ramas y árboles, previniendo así la posibilidad de accidentes.
Los árboles añosos que la tormenta arrancó parecen haber cumplido su misión y dan paso a nuevos brotes. La clave para evitar la pérdida de oxigenación y sombra, la constante plantación, una acción que Sánchez resume en simple palabras: “Posadas es una ciudad que necesita mantener el ritmo de plantar y replantar, si quiere seguir creciendo”
La misma historia
En diciembre del 2009 una tormenta con fuertes vientos se desató sobre la ciudad de Posadas, provocando la caída de más de 100 ejemplares de árboles, en tanto otros 100 quedaron al borde de desplomarse.
Incluso cayeron árboles en las plazas 9 de Julio, San Martín y el Parque Paraguayo. En ese momento se vislumbró la posibilidad de remover los árboles añosos para evitar próximas caídas y evitar accidentes. Sin embargo, es vital el reemplazo de los mismos por árboles nuevos o de especies más fuertes o con raíces más afianzadas a la tierra para no dejar a la ciudad sin la oxigenación necesaria para contrarrestar el nivel de contaminación existente, por lo que urge reconsiderar el destino de estos árboles.
Por Marina Barreyro
Comentá la nota