Las empresas de telefonía móvil facturan 180 millones de pesos anuales en Santa Rosa -a razón de 15 por mes-, y desde que operan en la ciudad se calcula que facturaron 4.000 millones. Estos datos están incluidos en un proyecto de resolución del concejal justicialista Oscar Vignatti, pidiendo a los legisladores nacionales pampeanos que investiguen las ganancias de esas compañías aquí y en la provincia, y "en especial los incrementos tarifarios desde la vigencia de la Ley de Emergencia Económica para analizar la posible inconstitucionalidad de los aumentos".
La iniciativa, que figura a nombre del bloque de concejales del PJ, se basa en una investigación del Diálogo Regional sobre la Sociedad de la Información, una red de profesionales e instituciones especializadas en políticas e investigación sobre tecnologías de la información y de la comunicación.
El autor del trabajo, Hernán Galperin, comparó las tarifas de telefonía móvil en el mundo -tomó un universo de 62 naciones- y concluyó que la argentina es la tercera más cara, sólo por detrás de Brasil y Nicaragua. La comparación se hizo tomando en cuenta la capacidad real de compra de los habitantes de cada lugar y sus salarios, y se utilizó un determinado factor de conversión (dólares y pesos). Ello dio por resultado que para efectuar llamadas y enviar un mensaje de texto diario, a través de la modalidad de prepago, el costo en la Argentina era a mediados de 2009 de 36,7 dólares mensuales (hoy ya está en 39,1) y en Dinamarca, el país más barato, de 2,46. Las tarifas también son más caras que en el resto de Latinoamérica, Estados Unidos, Canadá y gran parte de Europa.
Galperin, director del Centro de Tecnología y Sociedad de la Universidad de San Andrés, hizo lo mismo teniendo en cuenta los precios exclusivamente en dólares y ahí Argentina quedó con la novena tarifa más cara, por detrás de Brasil, Honduras, Estados Unidos, Uruguay, España, República Checa, Eslovaquia y México. Mientras aquí efectuar una llamada y enviar un mensaje por día, siempre en la modalidad prepaga y sin descuentos ni promociones, cuesta 19,4 dólares; en Pakistán apenas 1,59. En Francia 18; en Suecia 6,47; y en Costa Rica 3,50. La modalidad prepaga fue adoptada para "aproximarse al patrón de consumo de los sectores de menores recursos, ya que el 80 por ciento de los usuarios" optan por ella, indica el trabajo.
El investigador remarcó que una de las razones de los altos costos es que no existe la portabilidad numérica, "por lo que el usuario soporta malos tratos y malos precios, pero se queda en la misma compañía para no perder su número" y porque "en un mercado donde no hay competencia real, éste tiende naturalmente a dar menos servicios y a subir las tarifas". También mencionó -y así fue transcripta en la iniciativa del PJ- la fuerte carga impositiva y que aún no haya desembarcado en el país ningún operador de bajos precios.
Cifras que asustan.
En el proyecto, Vignatti mencionó que en Santa Rosa hay 130.000 usuarios que tienen repartidas sus líneas de teléfonos celulares en dos empresas. "Ellas facturan en promedio 15 millones de pesos mensuales, y unos 180 anuales; estimándose que desde que están en Santa Rosa facturaron más de 4.000 millones de pesos. Ese dinero se va de La Pampa porque no hay compañías locales".
El concejal sostuvo que el monto representa 27 presupuestos municipales y que una rebaja de sólo el 20 por ciento -"una quinta parte de los que subieron las tarifas en los últimos cinco años", acotó- beneficiaría a la ciudad con 36 millones por año.
Vignatti recordó que la Ley de Emergencia Económica prohíbe la indexación tarifaria, pero que solamente este año los aumentos fueron de entre el 19 y el 56 por ciento, "según las empresas y el tipo de servicio", y que las compañías han tenido ganancias de un 500 por ciento promedio. Por eso requirió a los diputados nacionales y senadores pampeanos que investiguen esas ganancias y, además, la constitucionalidad de las subas ya que considera que la telefonía móvil es un servicio imprescindible.
Comentá la nota