Se celebró ayer el Día de los Parques Nacionales en El Leoncito

Como cada 6 de no­viem­bre, ayer se celebró en todo el país el Día de los Parques Nacionales
La celebración toma como hito esa fecha del año 1903, cuando el Congreso de la Nación le asignó la propiedad de “vein­ticinco leguas de campos fiscales, en el territorio de Neuquén o al sur del Río Negro” al perito Francisco P. Moreno, como “recompensa extraordinaria” por sus servicios, que habían sido gratuitos durante los 22 años en los que relevó im­portantes riquezas naturales del país, sobre todo en la Patagonia.

El Sistema de Parques Na­cionales representa una de las formas más eficaces de conservación de la diversidad natural y cultural del país. En la actualidad, las más de 40 áreas protegidas distribuidas a lo largo y a lo ancho de la vasta geografía de nuestro suelo resguardan espectaculares escenarios na­turales, una gran riqueza cultural y atractivos turísticos que han proyectado la imagen de Argentina a todo el mundo, transformándose así en una importante alternativa para el desarrollo de las comunidades locales de muchas regiones del territorio nacional.

El Leoncito

En enero de 1994, se creó la Reserva Natural Estricta El Leoncito, que el 15 de octubre de 2002 se convirtió en el vigésimo séptimo Parque Nacional de la Argentina, y el primero en reconocer como misión fundamental la protección del cielo.

Bajo su amparo, dos complejos astronómicos de re­conocido prestigio internacional -el Casleo y el Cesco- pueden seguir desarrollando sus actividades científicas con la tranquilidad de que el esfuerzo mancomunado de la provincia de San Juan y la Administración Nacional ga­rantizan la protección de un recurso único e indispensable, que es propiedad de todos los argentinos.

La oferta turística de El Leoncito es amplia y abarca todo el año: a las visitas guia­das diurnas y nocturnas que ofrecen los observatorios astronómi­cos, se suman sen­deros peatonales, circuitos de trekking y miradores que permiten al visitante un acercamiento directo a las particulares condiciones na­tu­rales del área protegida, y las heroicas adaptaciones de la flora y fauna a las desérticas condiciones de esta re­gión.

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