No cede la agitación social en Francia

No cede la agitación social en Francia
Hubo nuevas protestas en varias ciudades del país contra el proyecto de reforma jubilatoria; temen la falta de combustible
PARIS. Por quinta vez en un mes y medio, los franceses salieron ayer masivamente a las calles para rechazar la reforma de la jubilación que impulsa el gobierno de Nicolas Sarkozy, que pretende aumentar la edad mínima de jubilación y retrasar la edad en que se cobra la jubilación completa.

Aunque la movilización fue menos numerosa que la del martes pasado, el clima de agitación continuará por la convocatoria a una nueva manifestación y la amenaza latente de escasez de combustibles, que afectaba especialmente a los aeropuertos.

Ante la inminencia de la votación del proyecto de ley en el Senado el próximo miércoles, los trabajadores ferroviarios y los transportistas podrían reforzar el cese de actividades entre hoy y mañana, antes de la nueva jornada de huelga y manifestaciones convocada para pasado mañana.

Ayer se congregaron unas 825.000 personas, según la policía, y tres millones, según los sindicatos, para participar de las 230 manifestaciones convocadas en toda Francia. Las cifras de unos y otros están por debajo de la convocatoria registrada el martes pasado. Ese día, según los sindicatos, se movilizaron 3,5 millones de personas, mientras que para el gobierno fueron 1,2 millones.

Las protestas tuvieron como escenario Toulouse, Rennes, Bastia Marsella, Burdeos, Montpellier, Lille, Estrasburgo y París. En la capital, algunos chubascos y la temperatura otoñal no desalentaron a las decenas de miles de personas (310.000, según los sindicatos, y 50.000, según la policía), que participaron del acto.

La escasez de combustible fue motivo de preocupación desde anteayer, después de que los sindicatos anunciaron que las 12 refinerías del país estaban en huelga, mientras muchos depósitos eran bloqueados por los manifestantes. Un día después, 10 de ellas se mantenían en huelga.

Por momentos, se temió también que el principal aeropuerto de París y uno de los más importantes de Europa, el Roissy-Charles de Gaulle, se paralizara por falta de combustible. Sin embargo, esa posibilidad se disipó cuando fue reabierto el oleoducto que alimenta de querosene al aeropuerto, tras haber permanecido cerrado durante varias horas. El Ministerio de Ecología había informado previamente que las existencias de combustibles en el aeropuerto eran suficientes hasta pasado mañana.

La Dirección General de Aviación Civil (DGAC) recomendó que los vuelos procedentes del extranjero trajeran sus depósitos de combustible al máximo posible de capacidad, para garantizar su retorno. El aviso fue enviado el viernes por la noche a las compañías aéreas que hacen vuelos de corta y media distancia, ya que los vuelos transatlánticos no pueden llevar el doble de combustible.

La ministra de Economía, Christine Lagarde, pidió a los franceses evitar el pánico y confiar en que, gracias al diálogo social, lograrán levantar los bloqueos. "No falta combustible", informó Lagarde, que subrayó que ayer estaban sin funcionar 230 estaciones de servicio sobre un total de 13.000, es decir, el dos por ciento. Charles Foulard, responsable del sector petrolero de la CGT, en cambio, dijo que "la carencia es inevitable".

Mientras largas filas se formaban en varias estaciones de servicio, un cartel colocado en una estación de Feyzin, cerca de la ciudad de Lyon, anunciaba la escasez de nafta. "Cuando el gobierno dice que no habrá escasez, significa que la habrá??, comentó Bernard Martin, un jubilado de 60 años que no halló combustible en Ecully. Dominique Bussereau, ministro de Transportes, autorizó a las compañías petroleras a usar algunas reservas después que las compañías de camiones de transporte se quejaron por la dificultad de conseguir combustible.

Comentá la nota